Odio y acoso gubernamental
Hoy nos acostamos con la noticia tan sorprendente de que Ana Obregón ha cumplido las últimas tres voluntades de su hijo, crear una fundación, escribir un libro y traer un hijo suyo al mundo. El día 20 de marzo nacía la hija de Aless Lequio, Ana Sandra, gracias a la gestación subrogada. A raíz de tantas intervenciones en los medios de comunicación de familias y mujeres que han gestado para terceras personas, me gustaría compartir unas reflexiones:
Vemos cómo el Gobierno saca pecho porque se siente orgulloso de haber regulado la ley del aborto, en donde una niña de 16 años puede abortar sin el consentimiento paterno, pero sí esa niña, con 36 años, decidiese por sí misma donar su capacidad de gestar a terceros, se la cuestiona, juzga y cosifica insinuando que ya no es libre, sino pobre y explotada.
¿Acaso piensa el gobierno de izquierdas (y perdón por la expresión) que las mujeres a medida que cumplimos años nos volvemos más tontas? ¿Tiene que decidir por nosotras en el caso de que queramos participar en un proceso de gestación subrogada para crear una familia?
Repasando las TRHAs que se practican en nuestro país, el tratamiento médico de gestación subrogada ya se realiza en España. El método ROPA, solo para lesbianas, es una gestación subrogada encubierta, porque el tratamiento es exactamente igual en una que en otra; lo que cambian son los roles que adquiere libremente, de manera informada y consciente, cada persona, en cualquiera de los dos respectivos procesos de reproducción asistida.
Observando esto; ¿Por qué no damos plena libertad a la mujer para donar su capacidad de gestar si su deseo es ayudar a otros a convertirse en padres? ¿Por qué no damos las mismas oportunidades para poder intentarlo a mujeres infértiles, parejas homoparentales de dos hombres y hombres solteros?
Una persona que se hace llamar feminista, jamás puede referirse a otra como «vientre de alquiler»; ni cuestionar su libertad, deseando imponer su moral.
Una persona feminista, sí está en el poder, cuando una mujer decide sobre su propio cuerpo, la apoya, la respeta, y aunque no piense igual, le da herramientas para que pueda hacerlo en un entorno seguro, aunque personalmente no coincida con su decisión.
El discurso tan agresivo del gobierno de España hacia las familias formadas gracias a esta técnica y hacia las mujeres que les ayudan libremente, son discursos del odio.
La gestación subrogada es una realidad social, y ha llegado para quedarse. Cada vez son más los países europeos y de otros continentes que la están regulando.
Mi más sincera enhorabuena Ana, disfruta de tu nieta Ana Sandra.