Para qué sirve la política
Hay un concepto fisicoquímico que es la saturación. Si se va agregando un soluto a un disolvente, llega a punto que ya no se disuelve, y se forma unos magmas indisolubles. De la misma forma que la macroeconomía, nada tiene que ver con la economía de la población en general, que van en sentidos paralelos. Intentar resolver lo que ya es imposible de esconder como se ha hecho de forma suicida, como son los flujos migratorios, como si fuese una bendición divina, es hacer un flaco favor a la convivencia de infinidad de territorios esparcidos por toda Europa, y también por otros continentes. Es una negligencia que no se quiera ver los inconvenientes que origina una población que aterriza de un día para otro, en cualquier espacio, y las preocupaciones que generan. Estas disfunciones inciden en la población de renta media y baja, que por cierto son la mayoría. La «anomia» que Émile Durkheim, dejó como legado a la sociología, es palpable de lo que está sucediendo en una población de más de 230.000 habitantes como es Badalona. Las instituciones son incapaces de resolver los inconvenientes que esta población requiere ya que los porcentajes van creciendo de forma imparable. El capital global demanda mano de obra global, sin importarles su situación cuando llegan en cualquier entorno, que es de supervivencia. Los fondos buitre necesitan de esta mano de obra, son la otra cara de la misma moneda. Es ridículo ir en contra de los fondos buitre, y estar a favor de la llegada descontrolada de inmigrantes. Esta postura es un auténtico fraude a la mínima inteligencia. En el Principat, en dos quinquenios la población se ha incrementado en un millón de personas. Cómo se puede atender a todos los menesteres habitacionales, de escuelas, de sanidad, de infraestructuras viarias, con las dimensiones de hace veinte años que ya no cubrían todas las necesidades en su momento. Cuando hay un exceso de demanda los precios se incrementan, y esto ocurre en todas partes: China, Cuba, y por Europa. Resolver esta situación con la continuidad de llegadas como sucede en la actualidad es imposible. Tener una población flotante con trabajos que no cumplen las normativas del Estatuto de los Trabajadores, que dispongan de una vivienda digna, con la bajada de salarios actual en proporción a los costos, cuando los empresarios pueden escoger mano de obra de baja cualificación, sin el menor problema. Esto repercute por todo el entramado por mucho que se quiera ocultar. En el área metropolitana de Barcelona, hay más de cuatrocientas mil personas que viven en una habitación. Esto es un polvorín para la convivencia, y para todos: los recién llegados, y para los autóctonos. Creer que no pasa nada, es un fraude, y una falsedad. El dinero que se aboca a la policía es inmenso, y todos los estudios sociológicos que se hacen por toda Europa, la población quiere más vigilancia. Los discursos tan sencillos de pronunciar, que el problema se resuelve con más recursos es tratar a las personas de idiotas, y no es así. Hágase un referéndum, si la población quiere regular los flujos, o estudios sociológicos serios y no tramposos, que sean públicos de verdad y no queden en los cajones escondidos como sucede en la actualidad. ¿Es tan difícil que la población pueda expresar lo que considera un problema esencial en este trayecto de la historia?
Atentamente.
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