Aitor Montes Lasarte
Médico

¿Quieren los políticos médicos de cabecera?

La sanidad pública se está despolarizando; ya no hay médicos en los Puntos de Atención Continuada. Ni siquiera en las ambulancias medicalizadas o de Soporte Vital Avanzado. Por no decir los pueblos como Izurtza, Aulestia... pequeños pueblos sin médico de cabecera, donde los pacientes tienen que acudir a otro municipio (y pagar, como buenos ciudadanos, el aparcamiento y el transporte) para que se les atienda de forma presencial. Los que barajan los naipes dicen que no hay médicos.

No se dice nada, sin embargo, de las condiciones de trabajo en la atención primaria, ni de los médicos del ámbito rural de Euskadi o Nafarroa. La mayoría de la gente comprende que un ertzaina, un bombero, o un policía municipal usen vehículos de la Ertzaintza, Diputación, Gobierno Vasco o el Ayuntamiento para desempeñar su trabajo. No es el caso de los médicos y las enfermeras de Atención Primaria. Si es necesaria la atención en un caserío, el profesional acudirá con su propio vehículo, con los gastos que esto conlleva a su cuenta. Y riesgo: a mí se me vino una yegua encima y me rompió el coche, gajes del oficio. Ahora que se está haciendo una apuesta por las energías renovables, no estaría de más que en cada consultorio hubiera un coche eléctrico disponible para que el equipo sanitario pudiera hacer las visitas domiciliarias. No es necesario que sea un BMW; basta con un modesto vehículo libre de emisiones. Bastaría con que PNV, EH Bildu y PSE llegaran a un acuerdo.

La mayoría de los sanitarios vive probablemente en los grandes núcleos de población: Bilbao y municipios aledaños, Donostia, Gasteiz. Los pueblos de la costa vizcaína, del Alto Deba, el Goierri o la montaña alavesa quedan muy lejos de Dios y de Osakidetza. Pero el sueldo es el mismo para los profesionales: un médico gana lo mismo por trabajar al lado de casa en Bilbao que por ir a hasta Lekeitio: y pierde una o dos horas menos de desplazamiento al día, con menor riesgo de accidente. Los médicos de cabecera son los más pobres de Osakidetza. Y aquí hay otro problema que tiene solución, que es el de la carrera profesional.

La carrera profesional supone un complemento salarial, en función de los años trabajados y de los méritos acumulados o aportaciones realizadas. Salvo que sea un médico. Un trabajador que no sepa euskera o no dé sesiones de formación puede tener el nivel 3 de carrera profesional si ha trabajado 21 años en Osakidetza. Un médico que hable en euskera, haga sesiones clínicas, sea profesor o publique artículos, con 21 años trabajados, no accederá al nivel 3 porque los años de la especialidad, etapa de formación y de explotación laboral en grado sumo, no cuentan. Es lo que manda la ley en todo el Estado. Ley que, como todas, podría cambiarse, siempre que el Gobierno cuente con mayoría en las Cortes Generales. Todo se puede negociar entre Bildu, el PNV, el PSOE, Sumar y todos aquellos grupos parlamentarios interesados en que haya médicos en la sanidad pública. Me pregunto porqué no lo hacen; nunca lo han tenido tan fácil.

Los médicos de cabecera y de pueblo son los más tontos: trabajan, cobran menos, son más pobres y les dicen que llueve. Un médico de hospital puede acceder al comedor o a la cafetería de su hospital, con descuentos o con ofertas de menú. No es el caso de los médicos que tienen que ir hasta Ataun, Mutriku, Aulestia o Zeanuri. Esos, que se jodan.

Fíjense. Qué difícil debe de ser el llegar a un acuerdo entre los partidos políticos en Vitoria, Pamplona o Madrid y cambiar la ley para ofrecer la carrera profesional a los médicos como al resto de compañeros. Qué difícil debe de ser ofrecer un menú del día en algún establecimiento de la zona a los médicos rurales o que van a trabajar donde el Mesías perdió su bota. Qué complicado poner coches eléctricos en los centros de salud y consultorios para la atención domiciliaria. Tan complicado, que no vamos a ir a trabajar a esos pueblos, porque ganamos lo mismo al lado de casa, sin jugarnos la vida en la carretera ni gastar tanto.

Para terminar, esto está escrito en castellano. Entiendo que se prefiera en euskera, como también la atención primaria en algunos pueblos de la UEMA. Pero nos pagan lo mismo (o menos) por ir hasta allí y trabajar en dos idiomas, y el reconocimiento suele ser una advertencia, o un aviso, o cualquier variedad de violencia simbólica. O hay un desconocimiento de la atención primaria por nuestra clase política y la ciudadanía, o un desinterés. Si no quieren que vayamos a trabajar en los pueblos de Euskal Herria, pues no iremos.

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