Quo vadis, Josu Jon Imaz
Las caras que tiene el capitalismo son diversas por ejemplo los países nórdicos (Suecia, Noruega) son capitalistas, pero tienen un estado que interviene mucho para dar servicios públicos eso es» capitalismo del denominado por algunos estados del bienestar». Luego está el Neoliberalismo (que sería una versión del capitalismo sin frenos).
El liberalismo es una corriente de pensamiento que surge como reacción al exceso de control del Estado. Sus defensores (Como Margareth Thatcher o Ronald Reagan en su día y ahora Donald Trump dicen: «El estado es un estorbo, dejad que el mercado lo solucione todo».
Explico lo anterior brevemente para detenerme en Josu Jon Imaz.
Fue consejero de industria, comercio y turismo del gobierno vasco bajo la presidencia del lehendakari Juan José Ibarretxe.
También ostentó el cargo de presidente del PNV entre otros. Después de decidir no presentarse a la reelección a la presidencia del PNV dimite de sus cargos y en solamente seis meses el uno de julio del 2008 se incorpora al grupo Repsol como presidente de Petronor (filial). En abril del 2014 es nombrado consejero delegado de todo el grupo Repsol. Meteórica carrera para salir de consejero de industria. Alguno diría que pudiera parecerse a lo que se llama, puertas giratorias.
En el verano de 2022, el Gobierno anunció un gravamen temporal sobre los beneficios extraordinarios de las grandes compañías energéticas y bancos para hacer frente a las consecuencias económicas de la guerra en Ucrania; pues bien Imaz se posicionó claramente como el principal líder empresarial en contra de esa medida. En el año 2024 Imaz llegó a amenazar con llevarse inversiones de Repsol fuera de España (especialmente a Portugal o EEUU). Me quiero detener en este punto para comentar que una vez más queda sobradamente demostrado que las grandes multinacionales son empresas deshumanizadas, neoliberales que no quieren el control de ningún estado para que sus pingües beneficios o una pequeña parte de ellos no reviertan en la sociedad.
El rey del mundo que no es otro que Donald Trump hace unos cuantos días secuestró al presidente de Venezuela saltándose las leyes internacionales a la torera acusándole de narcotraficante. Enseguida ha quedado claro que lo que buscaba, entre otras cosas, era el petróleo.
El petróleo de Venezuela pertenece a los venezolanos. Según el artículo 12 de la Constitución venezolana, los yacimientos de hidrocarburos son bienes de dominio público, inalienables e imprescriptibles. Esto significa que ningún gobierno (ni el de Maduro, ni el de Trump, ni uno nuevo) pueda» adueñarse» del petróleo; Solo pueden gestionar su extracción y venta.
En este orden de cosas las empresas petrolíferas están negociando cuanto crudo extraer con el señor Trump como si este fuera el dueño de Venezuela.
El pasado 9 de enero el señor Imaz, CEO de Repsol, se dirigió al presidente Trump diciéndole«Thank you. Mr. President». Imaz agradeció a Trump por «abrir la puerta a una Venezuela mejor» y llegó a referirse al Golfo de México como el «golfo de América» el término que Trump está impulsando. Además de multiplicar por tres su producción de crudo en Venezuela si así se lo permiten. En definitiva, Repsol está haciendo negocio con quien se está cargando todas las leyes y derechos internacionales habidos y por haber. Citaré algunos de ellos:
Carta de naciones unidas (arte.2.4)
Carta de la OEA (arte.19 y 21)
Resolución 1803 de la ONU
Convención de Viena sobre relaciones Diplomáticas.
Derecho del mar etc.
Mientras tanto, el señor Imaz, de lacayo ante Trump. Poderoso es don dinero. ¿Dónde está la ética?
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