Ander Jiménez Cava

Respuesta a Ramón Grosfoguel: nuestra voluntad política no es una teoría posmoderna

Grosfoguel no entiende que Euskal Herria es una nación plurinacional en todos los sentidos, no solo porque aquí existen más de un idioma y más de una sensibilidad cultural, sino porque la voluntad política de sus habitantes sobre el modelo territorial está claramente dividida.

El profesor de la Universidad de Berkeley, Ramón Grosfoguel, respondía en un vídeo de Youtube a Juan Carlos Monedero a propósito de las elecciones vascas y gallegas. En él, hablaba sobre el concepto de plurinacionalidad e intentaba explicar el fracaso electoral de Podemos desde la cuestión nacional, por haber dejado de lado el derecho de las naciones sin Estado a ejercer su soberanía.

Empezaba achacándole a Monedero su arrogancia colonial imperial por decir que EH Bildu y BNG se han podemizado, y afirmar que fue Podemos quien «puso en marcha» ese concepto que ahora estos partidos han integrado en su discurso. Sea como sea, es evidente que EH Bildu ha modificado su discurso y ha introducido conceptos como relación de bilateralidad, fondo de poder recogido en un concierto político, derecho a decidir el nivel de relación con el Estado, e incluso reconocimiento como nación… ¡dentro de un marco confederal! Todo esto venía recogido en su último programa electoral (salvo el fondo de poder, esto lo dijo en EITB el último debate de campaña). Sinceramente, ignoro si este cambio ha sido por la influencia de Podemos; pero hay que ser ingenuo para no ver que hay un caladero de votos en la izquierda no nacionalista de Euskadi que EH Bildu ha pretendido cooptar abandonando el discurso tradicional de la izquierda abertzale (de ahí, precisamente, la emergencia de varios grupos abertzales disidentes).

El autor también afirmaba que es típico de la izquierda colonial imperial creer que los pueblos sometidos a su yugo no tienen capacidad de producir pensamiento propio, lo que él denomina «racismo epistémico». La idea central aquí es una: el pensamiento político tiene derechos de autor. En este caso los de un pueblo entendido como un grupo humano con una cultura homogénea y una historia común. Cierto es que las ideas surgen en un contexto determinado, no emanan de la divina providencia; pero más cierto es aún que el pensamiento sobre las formas políticas y la organización social deben ser compartidas, de hecho, es inevitable que se compartan, es más: para la izquierda debe ser una obligación aprender de otras experiencias, de otras luchas. Eso no es apropiacionismo. Muy al contrario, racismo epistémico es aquella doctrina que propugna que las ideas pertenecen a un grupo humano en exclusiva determinado por su particularidad cultural y que, además, el derecho a decidir solo deriva de esa cuestión, ¿y qué hay de su voluntad política?

Por otra parte, Grosfoguel no entiende que Euskal Herria es una nación plurinacional en todos los sentidos, no solo porque aquí existen más de un idioma y más de una sensibilidad cultural, sino porque la voluntad política de sus habitantes sobre el modelo territorial está claramente dividida. Más allá de que sea ruptura o sea reforma con el Estado, el hecho crucial es que aquí la gente, hable, opine y se entienda. Es muy fácil sentar cátedra desde la universidad de Berkeley cuando no eres tú el que tendrá que asumir las consecuencias de las decisiones políticas. En última instancia, el análisis de Grosfoguel, aparte de equivocado, solo profundiza en la división de las izquierdas vascas en beneficio del PNV.

La idea principal que se puede extraer de su vídeo es que no se puede ser de izquierdas en Euskadi, Galiza y Catalunya sin ser independentista. Una idea que evidencia un desconocimiento absoluto sobre la realidad política de estas naciones, donde es justamente la cuestión nacional la que históricamente ha impedido un encuentro entre las organizaciones representativas de la clase obrera. Mucha gente está intentando abordar estas diferencias, no solo para encontrar cauces eficaces que permitan el derecho a decidir en todos los ámbitos de la vida, sino también para crear un sujeto político transformador que altere las condiciones materiales de nuestra existencia.

Grosfoguel acusaba a Monedero de paternalismo colonial, pero, ¿qué hay más paternalista y colonial que responderle a él sobre la cuestión vasca y decir que los representantes de Podemos en Euskadi, Galiza y Catalunya son meros recursos del poder de Pablo Iglesias? ¿Por qué no ha analizado las declaraciones e intenciones de los representantes de Podemos en estas naciones sin Estado? La propia Miren Gorrotxategi, portavoz de Elkarrekin Podemos en el Parlamento vasco, hablaba en el último debate electoral televisado sobre la necesidad de hacer un referéndum al estilo québécois (como hizo Escocia) para romper el inmovilismo respecto a la cuestión nacional y así garantizar el derecho a decidir como principio democrático.

Sr. Grosfoguel: paternalismo colonial es creer que una parte de los vascos no tiene pensamiento político propio. Es intelectualmente deshonesto interpretar una frase de un mitin de Monedero para escribir un artículo sobre la situación política vasca, así solo reafirmas tus propios prejuicios. Un teórico de fama mundial debería indagar, analizar, interesarse por las ideas y la actividad política de las izquierdas vascas antes de opinar. Llegar al fondo de la cuestión es comprender la idiosincrasia de este pueblo, sin deformarla al propio antojo para que encaje en el molde de tu ideología.

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