Teresa Fagoaga
Miembro del Foro Social Permanente en Navarra

Tortura

Al hilo del 35 aniversario de la muerte de Mikel Zabaltza, pretendo analizar desde un punto de vista humano cómo es posible la existencia de tal macabro fenómeno.

Solo con escribir, o leer esta palabra, mi piel, toda ella es pura «carne de gallina», el corazón queda encogido, el alma ausente y la mente absolutamente bloqueada.

Al hilo del 35 aniversario de la muerte de Mikel Zabaltza, pretendo analizar desde un punto de vista humano cómo es posible la existencia de tal macabro fenómeno.

Sabemos que la vida no es fácil, muchas veces por sí misma (enfermedades y demás), otras por efectos externos (inundaciones, accidentes, etc.), al fin y al cabo, en muchos casos, no controlables por el género humano.

Sin ninguna duda, lo auténticamente difícil es aceptar el mal que nos hacemos mutuamente, a veces involuntariamente, pero por desgracia, también de manera premeditada y calculada. Hay muchas y variadas maneras. En el caso que nos atañe, la tortura, es especialmente inaceptable e indigna.

1. Torturado, torturada. Yo, tú, sea quien sea, venga de donde venga. ¿Consecuencias…? Espeluznantes. Físicas, psíquicas, afectivas… de por vida. Hasta incluso muertes atroces.

2. Torturador, torturadora. ¿Cómo se llega a serlo? ¿Dónde queda el sentido de la humanidad? Me pregunto ¿qué pasa por la mente?

3. Mandatario, mandataria. No ejecuta la tortura personalmente. Sentada generalmente en un despacho. Con conocimiento de causa. Capaz, primero de engañarse a sí mismo (cumplimiento del deber) para después intentar negar la existencia de tal horror.

4. Sociedad en general. Dentro de distintos niveles:

Unos, denunciando por activa y por pasiva, dándose contra un muro, día sí y día también.

Otros, siendo conscientes de lo que hay, no encuentran cauces a su indignación. Impotencia.

Muchos, «esto no pasa aquí…», «ya están los de siempre…».

Los menos (espero), «de alguna forma tienen que...», «de algún modo tienen que conseguir...”

5. Medios de comunicación. Pueden llegar a denunciar torturas en otros países. En el nuestro... oídos sordos.

Descripción del diccionario: Tortura, castigo físico o psíquico infligido a una persona, con el fin de mortificarla, o para que confiese algo.

En España la tortura fue abolida por la Constitución de las Cortes de Cádiz de 1812.

Existen sentencias condenatorias recientes, dictadas por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos contra España por torturas.

El Comité contra la tortura de la ONU, condena a España, por malos tratos y torturas.

¿Hasta qué punto, cada uno de nosotros tenemos responsabilidad en esta tragedia? ¡Vaya pregunta!

Calculo que algunos tendrán sueños atroces, noches oscuras. Sin embargo, hay personas que siguen aferradas a lo del mal llamado «cumplimiento del deber», eso sí, bien pagadas y condecoradas.

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