Martin Garitano

Txiki y Otaegi, presentes

Dice, sin sonrojarse acaso, el director del instituto Gogora, Alonso, del Gobierno de Pradales, que Jon, «Txiki», Paredes y Anjel Otaegi no merecen homenaje porque, dice, «no lucharon por la libertad».

Yo lucho ahora contra la indignación para refrenar mi verbo y mi palabra. Tal vez por prudencia o por temor a los que cargaron, apuntaron e hicieron fuego en Burgos, Cerdanyola y Hoyo del Manzanares. Esos que, tal vez, Alonso considere defensores de la libertad. Un sarcasmo.

A Txiki, Otaegi y a los tres combatientes del FRAP los asesinaron los matarifes de Franco, a las órdenes de Fraga, el presidente exvitalicio del PP. 

Y los mataron, exclusivamente, por luchar en defensa de la libertad. Con mayúsculas. Como Esteban Urtiaga, «Lauaxeta» y tantos miles de gudaris y milicianos.
 
«Gogora» ha afrentado la memoria de quienes lucharon por la libertad con el arrojo y la dignidad que otros esquivaban con el peregrino argumento de la prudencia. O sea, el canguelo. 

Txiki y Otaegi están muy presentes en la memoria y el sentimiento de cientos de miles de vascas y vascos. Todos cuantos sabemos que «Gogora» solo es un cortinón tras el que se ocultan complicidades, temblores, responsabilidades y vergüenzas. 

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