Oskar Moreno

Uno, dos, tres, cuatro... y hasta ocho años

Este 15 de enero se cumplieron ocho años desde que, a través de una convocatoria realizada por WhatsApp, un grupo de pensionistas se reunió en la escalinata del Ayuntamiento para denunciar la «subida» del 0,25% que el Gobierno del PP pretendía aplicar a las pensiones.

Desde ese día, todos los lunes a las 12 h, las y los pensionistas nos juntamos en las diferentes plazas de nuestros pueblos. Durante todo este tiempo hemos estado exigiendo pensiones dignas.

Este año, el MPHE impulsó una Iniciativa Legislativa Popular (ILP), presentada en el Gobierno Vasco, en la que se pedía que las pensiones mínimas se complementaran hasta el SMI. Una ILP avalada por 145.142 firmas, por todos los sindicatos de la Comunidad Autónoma de Euskadi, por una inmensa mayoría de los movimientos sociales y con el apoyo de 286 personalidades de Euskadi.

Esta iniciativa ha sido despreciada y ninguneada por parte del Gobierno Vasco, y rechazada con el apoyo del PNV junto con el PSE-EE, en un vano intento de desmovilizarnos y acabar con nuestro movimiento.

Un movimiento que nació para defender unas pensiones dignas y justas, frente al intento de humillarnos, como pretendía el PP con la «subida» del 0,25% de M. Rajoy.

Podemos decir que, después de estos ocho años y tras tantas movilizaciones, somos un referente a nivel social y también un ejemplo de pundonor, lucha y constancia.

En todos estos años hemos realizado concentraciones todos los lunes en las plazas y protagonizado movilizaciones muy especiales, como la manifestación multitudinaria de Bilbao del 17/03/2018 (115.000 personas, la más numerosa realizada hasta la fecha), así como la marcha a Madrid que un grupo de 40 pensionistas (Columna Norte) decidimos realizar a pie para hacer más visible la lucha por las pensiones.

En dicha marcha participaron pensionistas de todo el Estado: Cataluña, Asturias, Aragón, Cantabria, Gipuzkoa, Álava, Navarra, Madrid y Bizkaia, bajo la denominación de Columna Norte, junto con la Columna Sur, compuesta por pensionistas de Andalucía. Fueron marchas en las que estuvimos 23 y 27 días caminando, pasando por numerosos pueblos, donde recibimos innumerables muestras de cariño, solidaridad y apoyo a la causa pensionista.

También hemos realizado marchas en bicicleta por Euskal Herria, marchas a pie a Gasteiz, encierros de una semana, manifestaciones y concentraciones en Madrid exigiendo una pensión mínima de 1.080 euros, el fin de la brecha de género en las pensiones y la defensa de todo lo público.

Y podemos decir que, en estos ocho años de lucha, hemos conseguido tumbar la pretensión del PP de subir las pensiones un 0,25%, que se aplique la subida conforme al IPC, que se nos abone lo cobrado indebidamente por las mutuas y un amplio apoyo a la ILP. Hoy, cada vez que políticos y banca hablan de economía, miran a las y los pensionistas, porque somos un referente.

Creo que nos tienen un poco de miedo (por lo que pueden hacer estos «viejos» si no les gustan las propuestas económicas).

Pero sabemos que todavía nos queda mucho por hacer y mucho por lo que luchar, porque seremos «viejos y viejas», pero no estamos acabados.

Hoy el Movimiento Pensionista sigue teniendo por delante la batalla de la ILP.

Si no han querido debatir, los pensionistas les obligaremos a complementar las pensiones mínimas hasta el salario mínimo (SMI), para que todas y todos los pensionistas tengan unas condiciones de vida dignas. No podemos olvidar que en Euskadi cerca de 100.000 pensionistas están por debajo del umbral de la pobreza, de las cuales unas 60.000 son mujeres. Por ello, conseguir unas pensiones mínimas iguales al salario mínimo es una reivindicación imprescindible para todas y todos y para la salud democrática de esta sociedad.

Desde el MP exigimos pensiones justas, porque después de toda una vida trabajando nos merecemos disfrutar de una vejez digna. Si el Gobierno Vasco pensaba que rechazando nuestra ILP el Movimiento Pensionista estaría acabado, está muy equivocado. No solo luchamos por las pensiones: estamos en todas las luchas sociales −feminismo, Palestina, salarios dignos, por la paz− y también hacemos nuestra la lucha por una sanidad pública y gratuita.

Aportamos, además, reivindicaciones que nos afectan más directamente, como exigir que Osakidetza incluya la oftalmología, la ortodoncia y la otorrinolaringología, y que incorpore tanto en los hospitales como en los ambulatorios la figura de las y los geriatras. Asimismo, exigimos que se aborde la soledad no deseada y que se impulse un nuevo concepto de cuidados en la vejez. Porque nuestra lucha es la lucha de todas y todos, porque «nuestra lucha no tiene edad». Esta lucha corresponde a todas las edades, porque más pronto que tarde todas y todos seremos pensionistas.

Por eso, este 8.º aniversario no es más que el comienzo, porque, por desgracia, esta sociedad solo cambia con la lucha, y en eso las y los pensionistas estamos muy curtidos. Y aún tenemos toda la vida por delante.

Compañeras, compañeros:

Ni un paso atrás, ni para coger impulso.

Por ti, por mí, por todos y todas.

Si no nos dejan soñar, no les dejaremos dormir. 

Pensionistak aurrera.


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