Joseba Andoni García Losada

Yo puedo intuir, colegir lo que hacía exactamente Mazón en el Ventorro el día de la dana

No sé si el Tribunal Supremo sabe el cajón de sastre que ha abierto con la sentencia y el comportamiento que ha mantenido al respecto del juicio al Fiscal General del Estado; ha permitido que una denuncia falsa, según se acredita en sala por la testifical del Jefe de Gabinete de la presidencia de la Comunidad de Madrid, a la sazón Miguel Ángel Rodríguez, en este caso su mentira fue la siguiente:

El Fiscal General del Estado, siguiendo instrucciones de Presidencia de Gobierno, ha interferido la posibilidad de llegar a un acuerdo entre el defraudador confeso, y a la postre novio de Isabel Díaz Ayuso, Alberto González Amador, y la Hacienda Española.

Según su declaración en el juicio, manifestó que se había inventado tal aseveración, aduciendo en su respuesta que está la justificaba en el elemento «fáctico», de que tenía el pelo blanco, digo fáctico, porque es evidente que Miguel Ángel Rodríguez tiene el pelo blanco, queriendo entender desde el humilde parecer que del que les escribe, que las canas acreditan la experiencia en estos ámbitos, como para asegurar lo que a la postre se reconoció como una invención.

No sé si conocen la reciente sentencia, el Tribunal Supremo condenó a Eduardo Inda y a la editora de "OK Diario" a pagar 18.000 euros a Pablo Iglesias por intromisión ilegítima en su derecho al honor, debido a noticias falsas sobre dinero de Venezuela en paraísos fiscales; también se les obligó a publicar un extracto de la sentencia y a retirar las noticias de Internet y los buscadores, concluyendo una batalla legal sobre información difamatoria.

Pues anda que si Inda llega a saber lo que el propio Tribunal Supremo alega al respecto del juicio al Fiscal General del Estado, y el pelo blanco, hubiera aducido dicha blancura capilar a la hora de aseverar la falsa noticia referida a Pablo Iglesias y tendría el tema resuelto, no habría tenido que pagar la indemnización, las costas del juicio y la humillación de escribir en el, digamos periódico que publica, que se inventaba las noticias sin más, pudiendo haber afirmado en el juicio que también peina canas, cuestión que le permitiría aducir cualquier argumento que fuese, falso o verdadero.

Voy al objeto del artículo con dos observaciones previas, una creo que es objetiva al respecto de las canas de Miguel Ángel Rodríguez, este que les escribe es solo un mes más joven que este señor, menos viejo según su interpretación de las canas, y al igual que a Arnaldo Otegi, mi herencia por parte de madre, que no empezó a teñirse hasta casi los 70, no tengo canas, en la barba sí, pero tampoco las suficientes como para hacer de Olentzero o de Papá Noel.

Y la segunda observación es que nadie entienda que pretendo blanquear con esta reflexión personal a la figura de Carlos Mazón, particularmente para mí ha acreditado mediocridad al no anteponer a cualquier sentimiento personal, la situación por la que estaba pasando el pueblo valenciano, por ello este artículo solo pretende dar una explicación plausible y que se ajusta a las diferentes pruebas que se han presentado en los medios de comunicación y que, aún, no ha sido expuesta por nadie.

En cualquier caso, y cara a acogerme a la doctrina del Supremo, utilizo el literal previo a mis aseveraciones:

En varios medios de comunicación, incluso el ministro Óscar Puente, vienen a trasladar que Mazón, se quería acostar, o se acostó, si leemos el tweet del ministro cuando habla de retozar, con la periodista Maribel Vilaplana, pero yo puedo «intuir», «colegir», tener la certeza moral, por comportamientos propios y de personas cercanas a mí, que lo que sucedió el 29 de octubre de 2.024 en el Ventorro es que la acompañante de Mazón quiso terminar una relación íntima que ya venía de antiguo, y que vino a coincidir con ese nefasto día.

A ver, me cuesta ver que Mazón, 50 años por aquel entonces, por acostarse con una señora pierda la cabeza hasta el punto de lo que realmente hizo, importarle un carajo lo que le pasaba a su gente; creo que lo que pasó es que la relación, como decía, venía de antiguo y que por los motivos que fuese la periodista quiso poner fin a ella. Mazón elige el Ventorro porque en el caso de que convenciese a la señora de que siguiesen juntos, era un buen sitio, sabiendo que tiene habitaciones encima para confirmar su amor, pero acogiéndome a mi teoría, Vilaplana quiso acabar la relación, lo que hizo que el «pordioseo» de Mazón se alargase en la comida, hasta el punto de llorar copiosamente, por ello llegó con los ojos rojos al Cecopi, al margen de los pacharanes que hubiese tomado, no es atípico pensar en beber más de la cuenta en situaciones como la que describo, y seguir suplicando hasta que la pobre se lo quitó de encima cuando por fin entró en su coche, y siguió pidiendo que no lo abandonase desde el Ventorro hasta el aparcamiento donde había dejado el coche la que hasta ese día era su amante.

Con esta teoría pienso que se ajusta más a la conducta de un hombre de 50 años, que se siente muy poderoso en la vida, que consigue con una orden lo que quiere, que la erótica del poder le permite conseguir a casi cualquier persona, ante la situación de que una mujer decida dejarlo. Con mi teoría se entiende el comportamiento previo que había tenido con ella en foros anteriores en los que manifiesta un baboseo con Vilaplana, en momentos en los que, según pienso, eran pareja, y mi teoría se atiene a la declaración que Vilaplana hace ante la Jueza que lleva el caso, en el que manifiesta que había sido amenazada con publicar fotos de ella saliendo del piso que Mazón comparte con un amigote, que, por cierto, era el único que sabía lo que estaba pasando, antepuso al amigo poderoso y muy generoso con él, a una situación límite para miles de personas, esto último es un hecho real, sea mi teoría cierta o no, da igual, el que sabía exactamente lo que hacía Mazón es Francisco Javier Cuenca, a la postre amiguete y su Jefe de Gabinete. Curioso el mismo cargo que el canoso de Miguel Ángel Rodríguez, si bien el Cuenca va a terminar más jodido, aún no tiene del todo el pelo blanco.


Podéis enviarnos vuestros artículos o cartas vía email a la dirección iritzia@gara.net en formato Word u otro formato editable. En el escrito deberán constar el nombre, dos apellidos y DNI de la persona firmante. Los artículos y cartas se publicarán con el nombre y los apellidos de la persona firmante. Si firma en nombre de un colectivo, constará bajo su nombre y apellidos. NAIZ no se hace cargo de las opiniones publicadas en la sección de opinión.

Bilatu