Enric Vivanco Fontquerni - Barcelona

2019

Si se hace un repaso mental de lo sucedido durante el año que está a punto de finalizar, para colocar en el atril lo más destacado, y la mirada incidiera en lo negativo, sería necesario innumerables soportes, pero la observación estaría sesgada ya que han brillado con luz propia, dos mujeres; una antropóloga y una activista, en dos campos que están cimentando un imprescindible cambio de estructura. Una, en la clasificación por género, y la otra, hacer una llamada a la población del ingente reto que tiene la humanidad sin posibilidad de error.

Rita Laura Segato, antropóloga argentina, estudiosa del feminismo en su propio contexto, en un continente que todavía sobreviven comunidades tradicionales, puso letra desde la antropología que sabe que las instituciones tienen género. Un conjunto chileno de mujeres con el nombre Las Tesis, recogieron el guante de la investigadora, al apreciar lo que el Estado es capaz de hacer, utilizando a sus esbirros pagados por el pueblo, para salvar a estos gobiernos que se proclaman democráticos porque se les ha votado, en esta gran mentira en la que se está inmerso.

Los ultrajes, violaciones, golpes y torturas hacia las mujeres que salen a la calle para reclamar lo que les están robando, cantan y bailan con una dignidad que emociona: «El Estado opresor es el macho violador». Todas estas instituciones patriarcales que se disfrazan para ejercer la represión a la libertad, forman parte de esta ignominia, mentirosa que asfixia la decencia.

La otra gran protagonista que produce sarpullidos a los reaccionarios recalcitrantes, que desconocen lo que Max Weber dejó escrito: que el líder carismático no se autoelige, sino es la masa que lo proclama. Greta Thunberg, una adolescente que por lo menos debería avergonzar a la inmensa población del planeta, que no se enteraba de nada y que todavía existe un 30%, como poco, que no quiere ver la dimensión del problema de la contaminación, y del deterioro climático, que a pesar de su juventud sabe y se preocupa de este problema que no tiene solución ya que el deterioro mental es mucho mayor que la calamidad del industrialismo y del progreso, que ha practicado simultáneamente la derecha, como la izquierda.

Es penoso recordar como los sindicatos apoyaban y siguen apoyando la industria nuclear y la armamentística, como cualquier otra industria contaminante, con el chantaje de los puestos de trabajo, no se piensa que no habrá tiempo para incinerar a los humanos.

La salvación ha de venir por medio de las mujeres comprometidas para destruir el patriarcado represor junto con las instituciones patriarcales, que siguen con su rumbo habitual.

Un feliz año venidero

Bilatu