Nikolas Xamardo González | Profesor Jubilado de la UPV/EHU

Alfonso Sastre, un referente ético universal

En Alfonso, la actividad creadora y el compromiso político forman un par dialéctico que define toda su larga y fecunda vida. Desde esta óptica, podemos decir que en él se encarnaban, y encarnan, las cualidades de un verdadero sujeto, desde la lógica lacaniana. La vida de nuestro gran dramaturgo ha basculado entre la Antígona de Sófocles y la Orestíada de Esquilo.

La lucha de Alfonso contra el Superego (Creonte, arquetipo del poder déspota e injusto), encarnado en el Estado español, opresor de Euskal Herria, está atravesada por la Angustia (Antígona, prefiere la muerte antes que obedecer la ley del tirano). Angustia consiguiente al temor, fundado, a las represalias del Estado español. Sin embargo, nuestro dramaturgo no ha cedido y, como Orestes, se ha armado de Valor: compromiso con la lucha de Euskal Herria por su liberación. La búsqueda de la Justicia (como Atenea) ha atravesado toda su vida: una Euskal Herria independiente.

Agur eta Ohore, Alfonso!

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