Enrique Vivanco Fontquerni

Anas Al-Sharif y todos los demás

No concibo cómo es posible el cinismo sin límite de un Estado que se considera democrático, por los demás, con su separación de poderes, que la UE le permite que sus artistas compitan en el mercado musical comercial por antonomasia. El derecho a la información, es fundamental, si se asesina a los pocos periodistas que ejercen su profesión en Gaza, es increíble, que la prensa decente no mueva un dedo, no puede ser tanta estulticia por parte de cabeceras que disponen de presupuestos importantes. ¿Cuándo se emitirá, un texto conjunto de la prensa mundial que se considera poseedora de todas las virtudes informativas, que el asesinato intencionado de colegas es la aniquilación de la democracia, que tanto defienden? ¿Cuándo se hará una huelga de un día sin información? Es la muestra que la libertad de prensa es una entelequia, en fin una falsedad con todas las letras.

También todos estos políticos europarlamentarios, que pagamos en exceso y con gran sacrificio por las clases populares, ¿qué están haciendo los progres de pacotilla? ¿Este es el progreso que venden en sus campañas electorales? No son capaces de mover cielo y tierra en el Parlamento, y organismos por los que pululan, cómo hacerse notar, ¿o tienen miedo a perder las prebendas y el sueldo? Huelgas de hambre, aunque sean un simulacro. Ir a las fronteras de este Estado vampírico, que se alimenta de la sangre de los demás. ¿Quién está moviendo las posaderas? ¿Cómo es posible que el primer que el primer ministro de Israel, el vampiro número uno, tenga el descaro de decir que el hambre en Gaza, es un invento de los terroristas?

El periodista, Anas al-Sharif, un mártir más, que tenía escrita una carta para cuando lo asesinaran, recuerda al mundo: «No os olvidéis de Gaza».

Atentamente,

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