Antes las paridas y mentiras de Rajoy; ahora las de su ministra Fátima Báñez
La ministra suelta la mentira que repetida mil veces se pudiera convertirse en verdad, «desde la recuperación todo el empleo creado es a tiempo completo», «España tiene la brecha salarial más baja de la historia», «se firman más contratos indefinidos que temporales», «hay más y mejor trabajo», «desde la recuperación todo el empleo creado es a tiempo completo...», Báñez está desatada. Estas afirmaciones son un insulto para el pueblo que le paga.
Ya nos la ha colado. Bajan los sueldos y hay que hacer malabares o sumar varios puestos de trabajo para intentar llegar a final de mes. No son propias de una ministra Báñez que suelta las paridas... disparates para una ministra, llega a asegurar que «hay más empleo y de mejor calidad».
Es extraño predicar que lo blanco es negro y al mismo tiempo presumir de devoción a la Virgen. Más allá de que la ministra pueda luego confesarse, conviene recordarle que hay mucha gente que lo está pasando mal y no acostumbrarnos al embuste sin replicarle. Ahora que tanto se habla de «posverdad» y de «noticias falsas», siendo las administradoras de la cosa pública no debía de salirles gratis.
Hace unos días la ministra de Trabajo soltaba en el Senado: «Yo no sé si ustedes no se alegran de las cosas que están pasando en España. Me da la sensación de que están hablando de un país diferente a este. Quizás Venezuela, pero no la España en la que viven». En esa otra realidad, para Báñez «el empleo que llega es mejor que el que se fue» es «más estable» y «la recuperación es social»...
Más del 90% de los nuevos contratos son temporales. La temporalidad en la contratación ha aumentado un 60% desde el inicio de la crisis. Los ingresos anuales de los asalariados caen un 22% desde el estallido de la burbuja inmobiliaria y para los jóvenes la caída es del 33%. El 70% de los hogares no siente la «recuperación económica».
No es cristiano que la ministra nos regale mercancía averiada con un buen envoltorio. A ella igual le vale que puede confesarse, pero a los precarios que Dios les pille confesados.
Rajoy dio la bendición de la confesión... acaba de decirnos en el Congreso que «las condiciones de vida de las familias han mejorado».
Salud y República,
Pedro Mari Usandizaga Añorga