Enric Vivanco Fontquerni, Barcelona

Catastro

Tal vez deberíamos iniciar la historia de la humanidad a partir de hace unos 2,6 millones de años, que en aquel momento había unos 20.000 adultos del Homo erectus, con capacidad de reproducción, hasta nuestros días. De esta forma nos podríamos organizar como los sionistas que reclaman que lo suyo es incuestionable gracias al catastro de la humanidad de influencia divina, que se trasforma en un dogma. Por ello, la obligación del que considera que el mejor deporte es el de pensar, debe formular preguntas sencillas. No es necesario perderse en las hibridaciones fluidas, sino ir a lo concreto: ¿Cómo es posible que la que se considera la primera potencia planetaria, disponga de una organización política que el que gana la carrera, como el anterior que padecía una demencia senil, que no se podía disimular, y con el actual que es un niño mal criado que se enfada cuando no le regalan el juguete que él desea? Considero que no es una anécdota, sino el fruto de una estructura política muy mejorable, que por cierto la izquierda, la acepta sin rechistar. De todos los poderes que constituye el edificio político, del que se denomina mundo libre, ya que el otro está en la oscuridad de las dictaduras, o en los sistemas en el que las mujeres se las obliga a vestir con mucha tela para disimular su propio cuerpo. El estamento judicial, es el que peor funciona con diferencia de los otros, ya que el resto va a remolque de las togas. Cesare Beccaria, avisaba con un elogio del juicio de los jurados, que los calificaba de menos tramposos, ya que todo el saber de un juez, se reducía a buscar por todos lados culpables, y convertir el sistema respecto a lo que había estudiado. La urdimbre de las leyes que hacen los Parlamentos, siempre van con un retraso absoluto, y en muchos casos están para exonerar a unas minorías muy concretas, y en otros para aplastar cualquier disidencia que consideran peligrosas para estas mismas minorías. Como en este Estado, el Parlamento, se ha convertido en una feria para pedir dimisiones, y en recrearse de las corrupciones de garitos sexuales, que por supuesto nadie los frecuenta, solo la izquierda de nombre, pero no de hechos. Es necesario contemplar la resolución del Tribunal Correccional de París, a la condena de cinco años de prisión del que fue Presidente, Nicolas Sarkozy, por conspiración criminal, con el coronel Gadafi. Hace bastantes años todo el mundo sabía que el líder libio, financió su campaña electoral, y algunos favores más, pero este tipo de delitos, por supuesto, no se firman facturas, así que no hay pruebas para los Tribunales tan quisquillosos. En cambio, no es nada sorprendente que la respuesta del favor, se convirtiese en asesinar a Gadafi, y sumir a toda la población en una guerra completamente disparata. En cambio, este detalle ni se juzga, ya que la naftalina del imperio, permanece inalterable. Lo que no es relevante es que lo que considera la Francia conservadora, que es una afrenta a la República, que un Presidente, vaya a la cárcel por culpa de unos «jueces rojos», a un servidor me suena lo contrario. En fin, un abogado ilustre como Patrick Klugman afirma: Sarkozy, no ha estado juzgado en condiciones ordinarias, tiene todo el aire de una venganza. Hay que recordar que previamente tenía dos sentencias con condena de cárcel, a la tercera va la vencida. Pero no hay que desesperar, estará muy poco tiempo encarcelado, siempre hay triquiñuelas para estos demócratas y defensores del Estado de derecho.

Atentamente.


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