David Veloso Codoceo
Enric Vivanco Fontquerni - Barcelona
2019/11/26

David Veloso Codoceo, soldado chileno, que tiró el fusil al suelo, tuvo el coraje de negarse a realizar su servicio, le era insoportable disparar contra el pueblo, y cuando sale a la calle, es por su desespero ante situaciones insoportables.

Las imágenes inhumanas de un manifestante chaleco amarillo, que le llegaba un objeto lanzado por un policía, que le impactó al ojo directamente, de forma salvaje, y le reventó el ojo, uno más de los mártires que el pueblo tiene a millones.

La democracia se ha convertido en boca de la mayoría de los reaccionarios (que son los que nunca quieren cambiar nada amparándose en leyes injustas y criminales, y cuando cambian es para empobrecer a las masas), así la democracia se ha travestido en una blasfemia, al convertirse en un insulto hacia el pueblo. La democracia no es una estación término, es un trayecto que se ha de ir acomodando a las situaciones sociales, políticas, y culturales del momento.

Las democracias ahora están en una regresión permanente. Las instituciones protegen a los grandes conglomerados económicos y financieros. La estafa de la industria del automóvil, mintiendo sobre la contaminación que producen los vehículos, es un dato empírico de otros muchos que todo el mundo conocen. Como hace muy poco la alcaldesa Colau pudo apreciar que el bien público, se transforma en negocio privado aunque sus raíces provengan de 1953, el agua es un lujo para jugar en la bolsa.

La indefensión del ciudadano es absoluta, delega por obligación su voluntad política, para que unos espabilados hagan las mil tropelías. El jefe de la patronal del Principat, que son los que limpian los zapatos a la metrópoli, tuvo la desfachatez de hablar de barbarie, se supone que la del pueblo, pero no de los ojos reventados, de los que se manifiestan, o simplemente observan.

Lo peor son los que dicen defender a los más desprotegidos, que ahora somos todos, menos los reaccionarios. Las palabras del líder de CCOO de Catalunya, hablando en nombre propio, exigiendo unas elecciones ahora mismo. Tenía entendido que los sindicatos no son partidos políticos, me he dado cuenta de mi error, ya que en las huelgas generales en la que se reclama libertad, no las secundan, porque su amistad con la patronal ha llegado al punto que son simples colegas. La estructura política actual de las democracias, es un insulto a la decencia.

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