Edurne Eguino, concejala de Izquierda Ezkerra en el Ayuntamiento de Iruña-Pamplona

¿Derribar la vieja cárcel o hacer de ella lugar de encuentro y participación?

Una vez realizado el traslado a la nueva cárcel, tenemos ya a disposición de toda la ciudadanía de Iruña-Pamplona todo un edificio antiguo (más de 100 años) vacío sobre el que pensar qué hacer.

Por prudencia y por economía, es preferible pensarlo diez veces antes de gastar ni un euro público en unos momentos en que no andamos sobrados de dinero. No hay prisas ni por derribarlo ni por intervenir en él; podemos pensar sobre ello con tranquilidad, con sosiego, con calma, con la participación de todos y todas.

Una posibilidad es derribar el edificio por completo. Es UNA posibilidad, pero no la única, ni la más económica, ni la más razonable. A priori, y siguiendo las corrientes de pensamiento más en boga, es mejor rehabilitar que derribar y hacer de nuevo. Si creemos de verdad en la sostenibilidad, deberíamos pensar en darle nuevos usos, antes que derribarlo. Si creemos de verdad en la participación ciudadana, deberíamos iniciar un proceso de exploración de las diversas posibilidades que nos ofrece este gran edificio.

OTRA posibilidad, más sencilla y económica, es derribar sólo las tapias y dejar para uso público las dos placetas laterales, de 1.400 m2 cada una, ya pavimentadas, que se pueden usar, sin mayores costos, para eventos deportivos, exhibiciones de todo tipo, juegos infantiles, tomar el sol, etc. por el vecindario cercano. Cuesta poco y puede cundir mucho.

Mientras, el Ayto. puede ir haciendo unos planos de cómo es por dentro el edificio, puede organizar visitas guiadas para enseñar este trozo de historia de la ciudad, sacándole incluso un rendimiento pedagógico y económico inmediato, mientras fomenta un debate público sobre usos futuros de tipo cultural, recreativo, artístico y socioeconómico.

Es posible que algunos recintos tengan mal aprovechamiento y puedan derribarse, es posible que otros puedan aprovecharse sin mucha inversión por grupos de ciudadan@s activ@s.Hay muchas posibilidades y la última es la de derribar, porque es irreversible..

Aprendiendo de otros hay ejemplos de reutilización de edificios similares de principios del siglo XX, como:

Matadero de Legazpi en Madrid, edificio de principios de s XX, convertido en espacio cultural para actividades artísticas (artes escénicas, diseño gráfico, diseño industrial, etc.) y salas de exposiciones,

Museo de Historia y Cultura de Cáceres en un antiguo lavadero municipal,

Museo de Arte Extremeño Contemporáneo de Badajoz, en el antiguo Correccional provincial.

Museo de Arte Contemporáneo de Vigo, en la antigua Cárcel y Juzgados de Vigo,

DA2 Domus Artium de Salamanca, en la antigua Cárcel provincial (1930),

Valencia proyecta rehabilitar la Cárcel Modelo como Centro Administrativo 9 de octubre,

El Archivo histórico de Oviedo ocupa el edificio rehabilitado de la antigua Cárcel (1907),

En Murcia están debatiendo convertir la Prisión en Mercado de Abastos de productos de la Huerta murciana.

 

Existen, también, ejemplos fuera de la península como: el Museo Kilmainhan en la antigua Prisión de Dublín, el Liberty Hotel en Boston, el Centro Cultural Lecumberri en Ciudad de México, etc,etc.

Derribar ahora, deprisa y corriendo este gran edificio es una opción irreversible de la que solo surgirá un gran solar vacío, durante ¿cuántos años debido a la crisis? Por eso es la última opción que debería ejercerse. Preferimos verlo como una oportunidad de hacer ciudad en toda la amplitud de la palabra.

Abogamos porque este edificio sea objeto de un proceso modelo de participación ciudadana, desde el análisis de lo que ha supuesto en sus cien años de existencia para la ciudad, hasta la definición de sus futuros usos, teniendo en cuenta las necesidades, las ideas y propuestas de todas aquellas personas y colectivos que quieran participar.

Estamos a tiempo, retrasemos el derribo y debatamos su futuro en conjunto.

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