Ana Larrañaga, Gautegiz-Arteaga

El carrito

Me gusta ver a Sánchez Gordillo en televisión, tan resuelto, tan alegre y tan firme, sabe lo que le van a preguntar y responde con decisión, pone en evidencia a los tertulianos, demuestra que para hablar con convicción solo se necesita creer en lo que uno dice, ser coherente y reconocer errores.

Está tan lejos de los preguntadores!!!, preguntas ambiguas, caducas y aburridas, como .... donará Ud su sueldo?, - lo que es tan necio como decir que en la India para solucionar el hambre se debían comer a la vaca que pasa,- ¿le parece bien que se vulnere el derecho de propiedad ? y él levanta la liebre...., de que propiedad me está hablando, de que el 80% de la riqueza en Andalucía esté en manos del 2% de la población?, ¿con qué derecho?. Y eso...., da para pensar .

A pesar de ser un soplo de aire nuevo, no espero que cada disidente del sistema sea un elemento puro sin contradicciones ni errores, ni comparto el vandalismo, ni el robo (sobre todo de los bancos), ni la agresión (mucho menos cuando se trata de las FOP) , pero los distingo de la incautación, la insumisión y las acciones que sirven para despertar las mentes de tantos ciudadanos anestesiados sin más respuesta que el lamento.

La acción del SAT (Sindicato Andaluz de Trabajadores), ha tenido la repercusión mediática que se esperaba e incluso más y para colmo, Sanchez Gordillo, saliendo al paso de los bulos que circulan, ha introducido un nuevo elemento de debate : el sueldo de los alcaldes, presentando públicamente (en La Sexta), un certificado de lo que cobra tanto él como sus colaboradores en el Ayuntamiento.

Le acusan de protagonista, los líderes lo son, pero le queda recorrido hasta poner un avión sobre una estatua conmemorativa de un fraude de millones. Es tierno reconocer en un «carrito» el símbolo de la disidencia.

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