Enric Vivanco Fontquerni

El coraje de una madre

Las masas respiran futuro cuando se movilizan y dejan sus temores de los prejuicios fomentados por la urdimbre del poder. Este magma adormecido que en cualquier momento es capaz de expulsar todos sus agravios acumulados día, a día, ante la marginación cotidiana, ya que solo se les ofrece las sobras del resto, con trabajos mal remunerados, discontinuos, sin el menor prestigio, como servir a los demás, o limpiar espacios y cuerpos enfermos, tareas imprescindibles para el resto de la población, como se pudo apreciar durante la pandemia. Cuando los muertos si son pobres ni se cuentan. El espectáculo ridículo de unos millonarios que hacen una excursión por 250.000 dólares, a los fondos marinos para pavonearse de su propia ignorancia, todo el arsenal que se puso en marcha, si se compara con un barco con centenares de pobres que ni se sabe ni el número, ni los nombres, o si tienen amistades con la realeza, o tienen Fundaciones piratas, se hace todo lo posible para hundir la embarcación y se espera a que se ahoguen. Esto sucede en la inmunda CE, que es la peor de las dictaduras, ya que el discurso que se realiza desde el altar comunitario es una farsa cruel. Cuando la legislación siempre se aplica en contra de los pobres con toda virulencia, y si está en la frontera de las reivindicaciones sociales, políticas, y laborales, inmediatamente cae el peso de estas leyes antiterroristas, que son la prueba fehaciente que la democracia en Europa, es una entelequia, en la que los partidos progresistas se revuelcan en toda esta inmundicia. El asesinato a quema ropa de un joven de 17 años, algo que cada mes ocurre un caso similar en esta República desvencijada, inservible en el presente, y mucho más en el futuro, que ilegaliza movimientos ecologistas, que aplica leyes antiterroristas a las caceroladas que le hacen al mequetrefe, mentiroso Macron, que dispone a su servicio una gendarmería, del gatillo fácil, gente de escasas neuronas domesticadas para servir a las minorías que tiranizan a las mayorías, y que se les enseña que las masas son el auténtico peligro. Por esto las detenciones de centenares de personas, intentando aplacar la valentía de la madre de Nahel, que no se queda arrinconada llorando, sino saliendo a la calle acompañada de la dignidad humana. Avergüenza a estas feministas de pacotilla de sillón en las instituciones con buenos salarios, y todas las prebendas complementarias, cuando salen en este minuto de silencio absurdo y sin sentido, que dejan a las mujeres tiradas y a sus hijos, con discursitos estúpidos, que intentan limpiar sus actuaciones indignas en este confesionario de publicidad que representa este minuto inservible que no resuelve nada.

Atentamente.

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