El costoso show de los Ertzainak
En estos últimos tiempos estos «defensores de los ciudadanos» están adquiriendo protagonismo porque, según ironiza Javier Vizcaino, «es el Torrente cretino que se sabe impune e inmune», que parece que no saben evaluar los riesgos y se arriesgan a sucumbir de éxito. Se entiende mal que medio millar de agentes hayan abucheado al lehendakari y a miembros del Gobierno Vasco a la entrada del Parlamento. Quieren que se destituya a la consejera de Interior porque consideran que la cúpula de la Ertzaintza son incompetentes a la hora de reprimir las manifestaciones. Le exigen retornar a las «inocuas» pelotas de goma. Porque quieren evitar el cuerpo a cuerpo con los manifestantes. Llaman a recordar a sus compañeros caidos en acto de servicio. No citan a Cabacas, seguramente porque no murió en «acto de servicio», pues estaba fustigando a los agentes de la Brigada Móvil. Los responsables de los diferentes sindicatos policiales descontrolados, hacen declaraciones incendiarias que deberían ser motivo de investigación por si pudieran estar incitando a la indisciplina. Y si hay que expulsar a los cabecillas, que no les tiemble el pulso a los mandos policiales. Curiosamente coincide su actuación provocativa con manifestaciones de guardia civiles y policías porque quieren que se les equiparen sus sueldos con los ertzainas. La sorpresa es mayúscula: cobran nada más de 2.500 € al mes netos, más dietas y horas extras a precio de oro. No los ganan los médicos, profesores o expertos en otras profesiones que requieren una capacitación especial, muchos de ellos con contratos temporales y con salarios insultantemente bajos y precarios. Es sintomático que esta gente con tan escasa preparación intelectual, aunque sobrevalorando sus facultades físicas, tengan estos emolumentos que no soñarían en cualquier otra función y que este despilfarro tiene su origen en la capacidad de presión que muy pocos titulados superiores poseen y que los mandos no pongan orden en esa desmesura por no se sabe qué razones que les han desbordado. Un cuerpo policial no puede ser protagonista apareciendo continuamente en la prensa por los excesos que cometen, defendiéndose sin recato ante denuncias de torturas demostradas sin ningún género de dudas. Lo lamentable es que Estefanía Beltrán quiera librarse del bochorno de encubrir a presuntos torturadores con argumentos tan pobres.