Tony Wilkinson

El «Halloween» catalan y vasco

En Inglaterra a los españoles los llaman «yagos» y los consideran orgullosos e intolerantes, incapaces de reconocer sus defectos y sus errores. Y la historia les da la razón porque en España no ha habido crisis (sic Zapatero), ni se ha rescatado a los bancos (sic Rajoy), ni existe un conflicto vasco ni catalán, ni hay corrupción generalizada (solo unos pocos «pillos» sueltos), ni hay déficit democrático, ni la justicia está politizada, ni hay nada que negociar con nadie, ni tampoco necesitan mediadores para nada, sólo la ley y la Guardia Civil. Y por no haber no hubo ni Leyenda Negra, ni Inquisición, ni se perdió la batalla de Trafalgar.

Ese orgullo nacional que impide llamar a las cosas por su nombre, y tener un mínimo de empatía para dialogar y tratar de ponerse en el lugar del otro y esa intolerancia que no soporta la crítica de los diferentes… orgullo e intolerancia que no están faltos de un sentimiento de inferioridad por otras naciones que han sabido prosperar más y alcanzar niveles superiores de integración social y de democracia participativa.

Y en ese contexto la reacción ante procesos independentistas no puede ser otra que la del orgullo herido, es decir, la represión, la crueldad, la venganza, la mentira, el encerrarse más aun en el cascaron y no querer ver, ni oír, ni pensar. Negarán la realidad (aquí no hay un conflicto, solo unos alborotadores que quieren confundir a las gentes de buena fe) y pondrán cara de buenos pidiendo dialogo y sentido común.

Por todo ello queridos amigos independentistas vascos y catalanes en este Halloween va a haber mucho mas «truco» que «trato» y vais a volver con la bolsa de caramelos vacía y con más de un escobazo propinado por los «yagos», da igual si vais por la vía unilateral o por la vía bilateral, «a la catalana o a la canadiense», para conseguir vuestros objetivos tenéis que desarrollar una estrategia ganadora y sostenida hasta el final porque el orgullo español cerrará todas las puertas a una salida democrática. A España se le vence pero no se le convence y si no que se lo digan a sus múltiples victimas a lo largo de su gloriosa historia.

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