Enric Vivanco Fontquerni | Barcelona

El peligro de las suposiciones

Por todas partes del mundo se están disparando los contagios del virus pandémico. ¿Cómo es posible que suceda cuando los índices del año pasado por las mismas fechas eran mucho mejores, si la población occidental, está vacunada como mínimo al 50%? La respuesta oficial para tranquilizar a la población, es que los culpables son los que no están vacunados. Esta verificación se sabrá, durante el invierno, si es un deseo, o no. Lo que también sucede es que la población se está moviendo más ahora, que el año pasado. Así que por mucho que le pese al sistema, económico-político, de momento cuanto más movimiento hay, más contagios, esto es innegable.

La solidaridad ejemplar de los vacunados que exigen a los reticentes que se les obligue, que empiecen ellos moviéndose menos, y así los contagios disminuirán. Es criminal suspender la asistencia de las otras patologías, por los señoritos del jolgorio. La esperanza de vida está disminuyendo gracias a la alegría de los solidarios. Israel, que era todo un modelo ejemplar está inyectando la tercera dosis, cuando la OMS, no lo ve nada claro, y esta organización siempre da la razón a los fondos de inversión de las farmacéuticas. También las embarazadas, sin saber qué pasará con el feto. Francamente se está andando al filo de un colapso sanitario, que ya veremos qué sucederá de aquí a unos 24 meses.

La auto-inmunidad es un peligro que los agoreros están repitiendo desde el primer día. Como la economía existente tan fantástica, es incapaz de ralentizarse, y cambiar de modelo, se ha perdido unos 18 meses, y se está regalando dinero, a todo este sector de la jarana, sin el menor debate político. Se leen, se escuchan y se argumentan auténticas sandeces, que al final se convertirán en una gran desgracia. Como siempre el principio de precaución brilla por su ausencia. La máquina económica de matar sigue incólume. Estoy impaciente poder escuchar los argumentos que ofrecerán los charlatanes a principios del 2022, si las vacunas no cumplen con la publicidad que nos inunda.
 
Atentamente,

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