El sistema de Salud Mental está loco y orgulloso de serlo
Alberto Pecharroman Ferrer
2020/08/05

No sé si tú, que lees esto, has tenido relación próxima con los trastornos mentales, o incluso los hayas sufrido, con mayor o menor intensidad, en tu propia cabeza. Si no es así, debes saber que, sea cual sea tu nivel educativo o económico, no estás libre de sufrir una de las enfermedades que describe el creciente DSM, engordado por las farmacéuticas y los estudiosos que pretenden psiquiatrizar y medicalizar todas las instancias de nuestras vidas. Desde el primer indicio de tu desequilibrio, te asignarán un diagnóstico, cueste lo que cueste, se aprovecharán de tu debilidad y miedo, y te dirán que tienes que tomar esas pastillas de por vida, como una cadena perpetua que no garantiza para nada que no tengas recaídas; las tendrás y variaran tu tratamiento con la medicación de moda para mayor beneficio de cuatro o cinco macroempresas.

Siendo esto grave, no es lo más demencial del actual Sistema de Salud Mental (SSM) en Euskadi y el resto del Estado. Si ya has sido introducida en la rueda del diagnóstico-medicación-recaída-ingreso, te encontrarás con un SSM obsesionado en abaratar costes y en no salirse de los protocolos que llevan décadas aplicando por encima de los derechos de los pacientes. Básicamente, se trata de un sistema disciplinario y paternalista que no coloca al paciente en el centro de su práctica. Así, te encerrarán en un pasillo con otros compañeros y compañeras de desgracia en el peor estado de sus vidas, aisladas de los seres queridos, y con la constante amenaza de pasar noches y días atadas de pies, cintura y manos a una cama simplemente por negarte a tomar una medicación que sabes te sienta mal o por perder la compostura en un medio agresivo, masificado y que funciona como una fábrica de chorizos. Sí, en los hospitales psiquiátricos de Euskadi se practica una tortura protocolaria por el bien del pobre paciente, que saldrá a la calle con un trauma y un estigma social que, en la mayoría de los casos, no harán más que crecer, aislándolo y condenándolo al paro y a nuevas recaídas.

Así hasta que no encuentre más que una salida a este círculo vicioso.

Imaginen que todo esto les ocurre de adultos, será traumático pero tendrás más recursos, sin embargo, las unidades infanto-juveniles traumatizan y estigmatizan desde temprana hora a seres inmaduros y frágiles. En el caso de Gipuzkoa, el encierro y todo lo demás se verá agravado por un patio de paseo exiguo y carcelario adyacente al de los adultos cuyo camino condenan a seguir.

Lamentable situación, que se silencia como un tabú y con escombros de ignorancia y miedo. Todo esto, solo te dejará una salida, enorgullecerte de tu desgracia y apuntarte al Orgullo Loco, tal y como el SSM se apunta a un consciente, retrogrado y demencial fracaso que nadie quiere resolver.

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