Enrique Vivanco Fontquerni, Barcelona

El último recurso de un pillo

Las llamas del fuego de la guerra no purifican, ahogan y matan a la población civil. No es cierto lo que proclamaba Montesquieu, en el Espíritu de las leyes: que todos los hombres nacen en estado de guerra, y la primera ley natural es la guerra de todos contra todos. Si así fuese, el ser humano no existiría. La guerra es producto de la ineficaz organización política. Es absurdo que en los períodos de paz haya que prepararse para la guerra, solo consigue empobrecer a la población y lo que es peor embrutecerla insuflando un patriarcado aniquilador. Los ejércitos mixtos, forman parte del retroceso generalizado de lo humano y de la vida. ¿Cuáles son las dos misiones principales de cualquier gobierno, sea cual sea su origen? Preservar la vida de sus ciudadanos, y el patrimonio de su nación. Es inconcebible que un Gobierno como el de Ucrania, que estaba catalogado de ineficaz y de corrupto, por arte de magia se trasforme en el espejo y en la contención para salvar unos valores democráticos inexistentes por toda Europa. Lo que hay es cinismo matarife en dosis torrenciales. No es de recibo que no se cuestionen unas declaraciones como las realizadas por el Presidente de Ucrania, respecto a no aceptar una rendición, declarando que tendrán que eliminarlos a todos. A lo largo de la historia cuando la diferencia de fuerzas era manifiesto, o en algunos casos ni tan siquiera, se negociaba el tributo a pagar, y se dejaba la organización política, por parte del más poderoso como estaba. Ha sido una norma en infinidad de casos. Es una manera inteligente y legítima para defenderse de una agresión. La muerte por la muerte solo conduce, a lo que está sucediendo con los millones de desplazados, aterrorizados por la devastación de las bombas. Siempre los más perjudicados es la población civil que en muchos casos están contra del gobierno que ahora les exige que mueran en defensa del sistema político corrupto que le beneficiaba personalmente. Tampoco tiene la mínima decencia para pedir que otros Estados, se impliquen para aumentar exponencialmente la miseria y los muertos. Una vez más la respuesta de la UE, es producto de su decadencia moral, si se verifica con su base fundacional, que señala todo lo contrario, con lo que está promocionando. Empobrecer a su población, crear un ejército como estamos viendo que sólo sirve para matar y destruir. La misión de la política es construir y amoldarse a las circunstancias, y organizarse de tal manera para que la población pueda escoger su propio camino fuera de las imposiciones de los grupos económicos, y oligarcas que pululan en la UE, a mansalva. ¿Quién decide el cambio de hora y a quién beneficia? Que perjudica a la vida en sus cambios de biorritmos. Una vez más la vida no vale para nada.

Atentamente.

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