Xabier Pérez Herrero | Irun

Empresarios

Ultimamente, la derecha política -nacionalista o no- viene ejercitando una especie de «canonización» de la figura genérica del empresariado. Para ello, no dudan en atribuir al colectivo virtudes cuasiteologales, como son «arriesgar su patrimonio con el objetivo de crear empleo», «sacrificarse en bien de la comunidad», «preferir perder dinero a despedir...».

No seré yo quien me vaya al extremo contrario y acuse de forma genérica al empresariado de las penalidades por las que están pasando demasiados trabajadores en nuestra tierra (sin convenios, salarios recortados, despidos masivos...), pero sí me atreveré a recordar cuáles son las verdaderas motivaciones (legítimas en esta sociedad de mercado, sin duda) de una persona a la hora de constituirse en empresario: ganar dinero y mejorar su estatus social desarrollando una idea o proyecto, propio o ajeno. Lo otro (generación de empleo, salarios...), es una consecuencia de ello, pero no el leit motiv que le impulsa. A partir de ahí, habrá empresarios mejores o peores en lo que respecta al trato que aplican a sus asalariados (he conocido de todo). Pero lo dicho: santos, los justos.  

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