Ioritz Rasero Ortuzar

Ermua y el Despilfarro Encubierto: Garajes, Desatención y un Futuro Costoso

Ermua, que se enorgullece de su imagen de modernidad y progreso, se ha convertido en el escenario de decisiones que parecen sacadas de una pesadilla fiscal. Basta con mirar la polémica obra del parking de Lomipower para hacerse una idea: una inversión de aproximadamente 1,2 millones de euros que, en lugar de potenciar el desarrollo urbano, ha encarnado el derroche de fondos públicos. Y ahora, en pleno siglo XXI y en una era en la que la sostenibilidad debería ser prioridad, se nos viene encima el espectro de la electrificación, con adaptaciones que rondarían los 350.000 euros o más. ¿Acaso estamos dispuestos a financiar, con nuestros impuestos, proyectos que poco o nada aportan al bienestar general?

La construcción del parking de Lomipower no es un caso aislado; es la punta del iceberg de una gestión municipal que parece más preocupada por encajar cifras en informes de inversión que por responder a las necesidades reales de los ciudadanos. Mientras en Ermua se discuten cifras millonarias para infraestructuras cuyo uso y rentabilidad son cuestionables, otras áreas esenciales –como la educación, la salud (con un ambulatorio inaccesible y obsoleto)– quedan relegadas a un segundo plano. ¿Cómo es posible que, en un momento en que la transición ecológica exige inversiones inteligentes y urgentes, se prefiera malgastar recursos en adaptaciones electrificadoras de una obra que ya se tiñó de polémica?

No se trata únicamente de cifras; se trata del mensaje que envían las autoridades municipales. El hecho de que se esté contemplando invertir otros **350.000 euros** en adaptar un parking ya criticado públicamente, evidencia una desconexión alarmante entre la administración y la ciudadanía. ¿Dónde queda la transparencia? ¿Dónde la rendición de cuentas? En lugar de impulsar proyectos que fortalezcan el tejido social y económico de Ermua, se apuesta por inversiones que, más que solucionar problemas, generan nuevos interrogantes sobre la eficacia y el compromiso de quienes manejan el erario público.

Es hora de que la ciudadanía exija respuestas. La realidad es clara: mientras se destina dinero a garajes y a «modernizar» inversiones cuestionables, se deja de lado lo verdaderamente importante. La electrificación es, sin duda, un paso en la dirección correcta para combatir el cambio climático, pero no debe ser utilizada como pretexto para tapar la falta de visión y responsabilidad en otras áreas cruciales.

Ermua necesita un cambio de rumbo. No podemos permitir que se siga utilizando el dinero de los contribuyentes para financiar proyectos que se presentan como modernización, pero que en realidad esconden despilfarro y falta de prioridades. Es momento de repensar las inversiones públicas y de exigir una administración que ponga en primer lugar el bienestar real de sus ciudadanos, y no meros balances contables o apariencias de modernidad.

La pregunta que debe hacerse cada vecino y vecina es: ¿queremos seguir financiando inversiones dudosas o exigiremos transparencia y eficiencia en cada euro que se gasta en esta ciudad? La respuesta no puede ser otra que un rotundo sí a la rendición de cuentas y a una gestión que, finalmente, tenga en mente el futuro de Ermua.

Bilatu