Este caso se parece al de Iruña-Veleia
(Gracias por la idea a R. M.Frank)
Hace nueve años doña Diputacia, una mujer alavesa de alta alcurnia presentó una querella en el Juzgado de Vitoria contra el cantante Lysio, acusándole de ser el padre de un hijo de ella y negarse a reconocerlo.
La mujer difundió su acusación y argumentó ampliamente sus razones en prensa, radio y televisión. De este modo gran parte de la ciudadanía vitoriana, alavesa y vasca quedó convencida de que el niño era hijo del cantante. ¡Faltaría más, si lo ha dicho doña Diputacia!
A pesar del parecido del niño con el cantante, éste siempre ha negado su paternidad. Lo más sorprendente es que sea el propio acusado (el cantante) quien lleva nueve años solicitando a la juez que se les hagan al él, a la madre y al niño los análisis de ADN que aclaren científicamente si es el padre o no.
La acusación por el contrario (es decir, la madre) se ha negado siempre rotundamente, diciendo que no es necesario hacer ningún análisis «porque el niño es hijo del cantante». La apoyan varios catedráticos de la Alta Escuela, reconocidos expertos que afirmaron que «de una persona tan alterada por el desprecio del cantante no se puede obtener un ADN fiable, ni siquiera utilizando el test Schlöttlerer-Hudson». ¡Claro que no, si lo han dicho los Doctores!
La juez hace seis años dictó un auto para que el Instituto Fotografológico del Ministerio de Agricultura comprobase los ADN. Se abrió entonces una esperanza de justicia, pero el instituto no cumplió la orden; en su lugar solo les hizo una fotografía en color y en su informe decía que «hombre y niño tienen gran parecido y un anillo de oro similar».
¿Es el padre? ¿Los grafitos son falsos?