Yeray Marín María

Estudiar mucho y aprender poco

«Ahora toca fiesta». Esta es la frase que más se oye estos días en la Universidad, tras haber acabado los exámenes del primer cuatrimestre. Pero antes de que el alcohol destruya lo que nos ha llevado día y noche memorizar, hemos también de reflexionar sobre si este sistema masoquista de exámenes es el más adecuado.

En diciembre se extendió una noticia por las redes sociales relativa a una alumna de medicina de la UPV/EHU que había sido hospitalizada tras estar estudiando más de 20 horas. Esto, lógicamente, era un bulo, pero el hecho de que gran parte de los lectores universitarios se creyeran esta noticia sin asombrarse demasiado debe hacernos reflexionar. Reflexionar sobre si esta época de estrés, insomnio y nerviosismo es beneficiosa para nuestros alumnos. La época de exámenes, y si usted es universitario o familiar de alguno lo sabrá, es época de sufrimiento. Época de cafés y bebidas estimulantes. Las malas lenguas hablan incluso de alumnos que usan el viejo sistema de las anfetaminas para mantenerse despiertos para estudiar.

En definitiva, los alumnos cargan en estos meses bajo sus hombros con el peso de una gran masa de estrés e incertidumbre, combinado con interminables horas de estudio, lo que hace a enero uno de los meses más odiados por los universitarios vascos. «Hoy me levantaré a las 4 para estudiar». Me comentaba el otro día un camarada, a lo cual yo respondí: «¿Y no piensas dejar descansar a tu cerebro?». Y, en efecto, no le dejó al pobre. Y, es que, en cuestión de estudio, muchos alumnos olvidan que más vale calidad que cantidad. ¿De verdad todo esto es beneficioso para la formación de nuestros futuros expertos?

Quiero decir, en tres meses es posible que recuerdes que te pasaste 3 días en vela estudiando para tu examen de Derecho Administrativo, y de que el vecino pasa la aspiradora a las 8 de la mañana; pero de la materia estudiada, ¿te acordarás? Desde mi humilde posición de estudiante, hago un llamamiento a nuestros amigos legisladores a no centrar sus reformas únicamente en cuestiones económicas e ideológicas. Deben acordarse de a quién se supone que intentan beneficiar con esas leyes, que no son otros que las personas que controlarán este país en el futuro.

Bilatu