Ezkaba versus San Cristóbal
La documentación antigua, desde el siglo XIII, cita el monte Ezcaba, en cuya ladera se encontraba la ermita dedicada a San Cristóbal. Una hegemonía cultural religiosa conduce a un proceso de reemplazo toponímico y el nombre de la ermita se impone para señalar toda la montaña: se designa el todo con la parte. El hagiónimo, San Cristóbal, desbanca al topónimo geográfico.
Pero el nombre originario pervivió. Daba nombre al depósito de pólvora para los acuartelamientos de la plaza en la ladera del monte, que, construido por la ciudad, fue entregado al Ramo de la Guerra en 1843 como Polvorín de Ezcaba. Cuando el ministerio se plantea en 1875 la construcción de la fortaleza, lo hace «para proteger la plaza de Pamplona con obras permanentes construidas en el Monte Ezcaba o de San Cristóbal, donde en lo antiguo hubo una ermita que le da nombre y que apenas se perciben sus cimientos». Propone su vía de acceso, «por detrás, por el valle de Ezcaba, nombre verdadero de dicho monte». También el ayuntamiento republicano de Pamplona lo emplea: el 20 de marzo de 1936 aprueba la adquisición de 1900 toneladas de piedra de Ezcaba para la ampliación de la avenida de Galán y García Hernández [hoy, Baja Navarra].
La fortaleza fue originariamente nombrada Alfonso XII; la República repudió la denominación monárquica y la renombró en 1931 como Fuerte de San Cristóbal, que ha gozado de arraigo tanto para referirse al Fuerte como al monte. En las últimas décadas, se da un impulso a la recuperación de los nombres antiguos y locales, y al uso normalizado del euskara (de Ezcaba a la grafía Ezkaba). En 2004, I. Alforja edita un video, Ezkaba, sobre el penal, con entrevistas a supervivientes de aquella evasión. El Gobierno de Navarra en 2019 declara Lugar de Memoria la ruta de evasión desde esa fortaleza y la denomina «GR 225 Fuga de Ezcaba −1938− Ezkabako Ihesa», y se edita una Guía del GR 225 Fuerte de Ezkaba-Urepel, por Javier Rey. El cambio de paradigma se extiende a otras comunidades, como el "Ezkaba. Galegos na grande evasión", sobre su participación en la fuga.
El uso de Fuerte [del monte] de Ezkaba no sustituye la denominación oficial, que en este texto se emplea cuando la documentación histórica lo exige, pero incentiva el topónimo geográfico y el laicismo, un valor republicano. El lenguaje es medio de comunicación, pero también trasmite ideología (Gramsci). Será el uso cotidiano, no el Boletín Oficial, quien determinará la denominación.
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