Javier Orcajada Del Castillo

«Fuego amigo»

“FUEGO AMIGO” Los militares, con ese lenguaje tosco y cuartelero característico, son amigos de los eufemismos para identificar situaciones y actuaciones que llevan implícitas consecuencias dolorosas de sus actividades destructivas. Dominan la semántica, como “repliegue” a lo que es una huida, “bajas” a los muertos en combate. Hablan de “táctica” y “logística” para dar categoría de ciencia militar a lo que simplemente es destruir, matar o morir. El ejército americano es muy fértil a la hora de usar un lenguaje aséptico que no produzca rechazo en la población que es quien soporta el coste de sus “juegos de guerra”. También nuestras FFAA han aprendido a valerse de ese lenguaje críptico y así, llama víctimas de “fuego amigo” las que causan medios de combate propios de largo alcance a tropas de su propio ejército, no a las del enemigo como sería de soie. Al hilo de este preámbulo, en una entrevista a un veterano gudari del Eusko Gudarostea, al relatar la cruel batalla del Saibigain, los rebeldes atacaban con abundancia de tropa y medios técnicos, concretamente la aviación era decisiva porque los vascos carecían de esa arma, con lo que la lucha era desigual, aunque la defensa de los gudaris, decía el entrevistado, fue una gesta heroica. Sin embargo, como sucede a los vencidos, no se les reconoce. La cumbre estaba ocupada por los gudaris repeliendo siempre los ataques del enemigo, pero la aviación los machacó y el Saibigain fue tomado por los franquistas, considerado un punto estratégico clave. Pero todavía faltaba la actuación de la aviación que no sabía que el objetivo había sido tomado, por lo que los jefes ordenaron bombardear la posición liquidando a sus compañeros. Gracias a su aéreo “fuego amigo” , como se denomina en la jerga militar a los errores que causan víctimas a sus propias fuerzas, los batallones vascos volvieron a recuperar la cumbre sin disparar un solo tiro con el apoyo impagable de sus enemigo, consecuencia de la proverbial eficacia, la formación, heroísmo y virtudes castrenses que adornan a los defensores de la patria.

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