Gato encerrado
El proceso catalán sigue asombrando. Han llegado muy lejos, porque la sociedad catalana ha querido llegar muy lejos. Todavía, hoy por hoy, no nos imaginamos lo lejos que pueden llegar. Su determinación, su autodeterminación, les puede llevar democráticamente a lo que deseen. O por lo menos, en democracia, es lo que se puede pensar.
Ya sabemos que no va a ser así.
Europa: aparte de por el titulo 4.2 del tratado de la unión que indica que cada país es soberano en cuestión de su «integridad territorial», no va a mojarse a favor de Catalunya. (Remito a leer la opinión de Gabriel Jaraba «test de resistencia de materiales»). Then, no way.
Estado: una parte importante de la izquierda pide dialogo. PSOE, C's y PP se alinean en contra. Les va la una (¿grande y libre?).
¿Entonces?
Entonces es cuando se empujan en la «democracia» y machaconamente los alineados en contra, la contra, los antes roja que rota del atado y bien atado, insisten en elecciones en Cataluña. Piden elecciones a parlament catalan.
Se puede pensar que hoy en día esas solución daría alas a los soberanistas, que afianciaría su posición a la vista de anteriores resultados y posteriores sensaciones, pero, ¿quien plantea elecciones para perderlas?
Gato encerrado.
Ley Orgánica 6/2002, de 27 de junio, de Partidos Políticos. Esa ley fue sufrida en Euskadi e ilegalizó una opción política con una muy importante masa social, que por lo tanto no se pudo votar, y que se tradujo en la dación del poder a Patxi Lopez, lehendakari exiguo de la CAV. Dio a PP un poder que con votos reales no tiene y que sigue sin tener siendo un partido testimonial en Euskadi, tal y como lo es en Cataluña, aunque al Albiol lo saquen como si fuera la oposición real (350.000 votos de 4.130.196 de voto, redondeando hacia arriba, 10 diputados en un Parlament de ¡135! en las últimas al Parlament).
¿Entonces?
Nadie plantea elecciones para perderlas. El ABC de la política.
¿Entonces?
Pues es cuando aplican la ley organica 6/2002, (aunque fuera de Euskadi nadie se lo pueda creer) y con la prestidigitación, digamos, por ejemplo, de la jueza Lamela, deciden ilegalizar a algún partido político catalán. (He de comentar que al acordarme de la juez me acuerdo de los de Altsasu, además de los Jordi, e incluso, de innombrables adjetivos).
Se puede pensar que tamaña ilegalidad no puede acontecer. Pero, ¿a que viene su insistencia? Porque quieren ganar y sin trampas no ganan.
Preparémonos que viene dura. Dura vino en Euskadi, más dura viene al resto, y no dudéis que viene para todos.