Enric Vivanco Fontquerni | Barcelona

Glamour

La sociedad civil catalana pretende ser una réplica de la Assembla Nacional Catalana, han descubierto que las movilizaciones de masas, molan mucho. Son los entusiastas de estar colonizados, que necesitan la aprobación de Madrid, para poder construir una fuente para los gatos en cualquier pueblo. El domingo 18 de marzo, movilizaron una masa de siete mil personas, exigiendo que se gobernarse en exclusiva para ellos, como si desde La Paz de los Pirineos en 1659, que se repartieron Catalunya entre monarcas, la política y el pensamiento único que dicen ellos, no estuviese en contra de los catalanes, todavía quieren más. Estuvo capitaneado por el insigne político francés, Manuel Valls, descendiente del barrio de Horta de Barcelona, que clamó. «Que este nacionalismo es guerra», pobre de nosotros en el que no se dispone ni de trabucos. El Sr. Valls, que hizo un viaje al Senegal en septiembre del 2016, escribió unos mensajes concisos y fervorosos para nada nacionalistas, que es la peste bubónica: Francia y Senegal 350 años de historia común una relación única. Dichoso de estar en Dakar esta tarde. Como todavía no quedaba suficientemente claro insistió: «orgulloso de nuestros soldados. Francia está comprometida al lado del Senegal, para la estabilidad de la paz de la región», septiembre 2016. Si señores, este individuo fue la joya de la corona de la movilización masiva de los que se sienten desamparados, que como buenos colonizados buscan al colonizador de turno, en este caso un descendiente de Napoleón, tan orgullosos ellos de una historia conjunta con tanto glamour.

Atentamente,

Enric Vivanco Fontquerni

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