¿Hay guerras buenas y malas?
El sistema capitalista necesita entrar en el «astillero» periódicamente para «limpiar fondos», eliminar lo que ya no es útil y actualizarse para supervivir. Hay que analizar la historia, pues el Sistema requiere mantener una economía de guerra larvada para controlar a la plebe, pues ya no interesan las mundiales, en las que pierden todos, en especial los poderosos, pues prefieren las controlables como las que actuales que tantos beneficios les produce para renovar el sistema para provocar un ciclo de auge con un Plan Marshall como el maná bíblico. Para ello eligen líderes que van a desarrollar nuevos sistemas de extracción de rentas populares. Ya no valen los políticos guerreros que exaltaban a las masas incultas, dispuestas a morir por la patria de los poderosos. Ahora son elegidos democráticamente para legitimar la farsa. Nos gobiernan Netanyahu, Putin, Macron, Milei, Rutte, Meloni, y sabandijas hispanas, como Abascal, Feijóo, Cuca, Tellado, Mazón Juan Carlos, Marlaska, pues una vez en el poder, ya no guardan las formas. Ahora es el narciso de moda Trump quien declara guerras imponiendo aranceles o aprovisionando armas a Ucrania humillando a Zelensky o con Netanyahu ayudándole en el genocidio de Gaza asesinando a niños, mujeres y ancianos, colocando a su yerno para promocionar un resort en Palestina para descanso de sus colegas de juerga. Encolerizado, ordena al mundo elevar el gasto militar a niveles siderales para comprar «armas para la paz «con cargo a partidas de gastos sociales, aunque Sánchez le está toreando con el «milagro de la multiplicación de los panes y los peces». Aún está China pendiente de la respuesta. No obstante, cabe que Trump sea destituido por un «impeachment», aunque sería necesaria una justicia con coraje, que por ahora no está ni se le espera. Puede que actúe como un buen patriota, copie a Hitler y se pegue un tiro.
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