Horizontes
El mal existe y avergüenza recordarlo, a los que con anterioridad y en el presente navegan por aguas putrefactas, a la pura fuerza. Eugenio Trías, señalaba que parece insoluble para la filosofía, para la ética y para la teología occidental, tal es el problema del mal. La opacidad forma parte de lo más radical del mal. Artículos, declaraciones, contubernios empresariales y periodísticos, la mofa a presos indefensos ante la dictadura jurídica que cabalga sin un ápice de misericordia. Las falsedades qué hay que escuchar, respecto a imágenes inventadas, cuando miles de personas padecieron miedo físico y psicológico, por defender un derecho que no era otro que contabilizar la opinión de los votantes. Qué mayor bajeza moral e intelectual cuando se escribe sobre supuestos estados de ánimo, sin ningún contraste, solo para intentar hacer daño a unas ideas, pero estas mismas ideas que se quieren destruir a base de falsedades, reaccionan con compasión ya el que los firmantes no pertenecen al género humano, ni no humano, porque ambos tienen empatía. Cuando se está del lado de la razón y de la integridad, no es necesaria ninguna defensa, ya que están ubicadas en el sendero de lo justo. Las amenazas, los embustes, las coacciones físicas y jurídicas son las respuestas de lo improcedente y de lo arbitrario. La historia ha transitado en estas coordenadas, pero siempre hay gente decente que con una brújula es capaz de encontrar el horizonte que se sueña.
Ànimis Jordis!