Felipe Malo Mozo | Donostia

Independencia para no depender

Nos procrearon y nos parieron sin nuestro permiso; nos expulsaron al ruedo de la vida, y no sé quién ya empezó creándonos dependientes cuando otros seres vivos, desde que nacen, son independientes. Todo ser humano, por naturaleza, tiene el espíritu y la vehemencia de su individualismo.

Nacemos frágiles, recibimos por ello los cuidados de nuestros padres y crecemos; nos educan o maleducan, nos custodian compartiéndonos, nos imparten su cultura y su incultura, nos ponen un crucifijo, nos dicen que existe un dios pero que vive lejos, ni al que tan siquiera conocen. Nos van integrando poco a poco en un país y sus costumbres; nos dicen que a los dieciocho ya somos mayores de edad y nos dan un carnet con un número en el que pone que somos españoles, y nos meten en las bases de datos.

Al país le llaman la madre patria, al padre no lo conocemos... Somos hijos póstumos, y muchos desde que nacen ya son huérfanos de una madre que poco cuida de sus hijos, y cuya única obsesión es que aprendamos poco, y está logrando que el trabajo se convierta en una utopía.

Fuimos y estamos sometidos a una dictadura democrática, por la iglesia, por la banca tirana, por los políticos, y ahora por la crisis que nos invade como un tsunami sin compasión.

Aunque todos somos dueños de nosotros mismos, si tienes una madre que no te cuida, que no te da de comer, que si te quejas te manda a los hombres de la porra, que su única ley es el castigo y la represión, que se alía con amantes capitalistas desalmados, que no te ampara, que deja que te desahucien… Para tener una madre así mejor ser huérfano o emanciparse, y escapar del padrastro extranjero, explotador y autoritario.

Es inadmisible permitir cómo desde Europa dirigen lo que debemos hacer, nuestros movimientos, nuestro día a día, nuestra economía, y de rebote nuestro ocio y nuestro estado anímico. Por eso plantemos y cuidemos nuestra huerta independiente antes de que la finca de nuestra madre sea expropiada y requisada por una deuda de la que nunca fuimos responsables.

Muchos que están en silencio quieren la independencia y la libertad, lo que ocurre es que algunos no sabrían qué hacer con ella.

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