Olga Santisteban Otegui

Justicia social

En la antigua Grecia, el filósofo Aristóteles ya nos dio nos a «conocer» mediante sus muchas enseñanzas y saber, el concepto que él denominó, como «justicia distributiva», que se basaría en hacer lo justo y lo correcto, respecto a la asignación de bienes en una sociedad y una justicia en igualdad. A través de los posteriores siglos, esa justicia «distributiva» o justicia social, se basaría en eso mismo, que nos describió Aristoteles, en la equidad a la hora de contribuir con nuestros impuestos, según las posibilidades de ricos o pobres, para financiar así mismo los servicios públicos, eso que llamamos educación, gratuita y de calidad, sobre todo a los que tienen menos recursos y como no, un buen sistema de salud y calidad asistencial. Todo esto puede «sonar» en algunas mentes «bien pensantes», en «peligrosas» ideas u inventos, de la izquierda o las extremas izquierdas y les parece molestar, sobremanera, que tengamos o aspiremos a tener, un buen estado de bienestar, es decir: justicia social. Algo que un griego «antiguo» ya nos describió, que un Papa lo bendiga. ¡Oh!, buenos católicos y que organismos internacionales, como la ONU, le dedique un día mundial, para recordarnos «cosillas» como erradicar la pobreza, pleno empleo e igualdad, para todos y todas.

Bilatu