Javier Orcajada del Castillo

La venganza de los jueces

La interpretación de la ley del «solo sí es sí» se está convirtiendo en un escándalo internacional por el avieso y poco disimulo con el que la está aplicando la judicatura española. A juicio de los expertos la ley está correctamente diseñada y si hubiera habido errores, como sucede a veces, se podría haber solucionado con buna intención. Pero los jueces heridos por la presión que ejerce Podemos sobre el PSOE que componen el gobierno se la tienen guardada. No en balde han tenido que soportar las humillaciones de tribunales europeos rechazando sus sentencias por sus errores y forzadas interpretaciones, pues han tenido que aceptar que se indulte a los catalanes condenados en el Procés y estén libres después de una indisimulada persecución, varios de ellos tuvieron que exiliarse ante la presión obscena del Supremo que no ha guardado ni las formas.  

Después de bloquear la actividad del CGPJ porque quieren seguir manteniendo la composición que correspondía a la estructura ganadora del PP con subterfugios e incluso prohibiendo votar al Legislativo, un hecho insólito que realmente fue un golpe de Estado judicial, tuvieron que ceder, pero ahora tienen bloqueado el CGPJ y lo tienen atado y bien atado, como le gustaba a Franco. Siguen provocando escaramuzas condenando a presos liberados por cumplimiento de penas, la última ha sido la interpretación de la ley «del si es si» de manera que impiden la candidatura de Junqueras a las elecciones próximas y a los otros les han aplicado la ley con criterio restrictivo provocado el caos, objetivo de la cúpula de los jueces incontrolados.

Deberían leer el libro sagrado "Los Jueces". Lo peor es que Sanchez está amedrentado y a favor de la interpretación de las derechas más cavernarias. Se arriesga a que se rompa el debilitado gobierno de coalición que solo se sostiene gracias al coraje de Podemos y el apoyo externo de  los independentistas catalanes y vascos que están dando una lección de lo que tiene que ser un gobierno popular y enfrentarse al PP, Vox y los poderes fácticos.

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