Argimiro Jesús Toledo

Los botarates

Con sorpresa vemos que en la calle Ercilla entre Pozas e Indautxu se colocarán más farolas en un tramo de calle de unos ochenta metros que ahora ya tiene diecisiete puntos de luz.

Preguntado un encargado, nos responde que hay vecinos que lo han pedido y yo, que llevo trabajando trece años en la zona y hablo con muchos de ellos puedo prometer que no he escuchado nunca nada al respecto, pero, aun dando por bueno el argumento, me asombra la diligencia del Ayuntamiento que contrasta con peticiones de vecinos de Bilbao con necesidades más urgentes y vitales que no merecen su atención.

Por otra parte, puedo asegurar el enfado de muchos por los ruidos y el polvo de una obra dudosamente necesaria y que abre su acera por cuarta vez en una década.

También me pregunto si este despropósito de farolas y semáforos que inunda nuestras aceras desde hace unos años ha motivado a la oposición a preguntar a los responsables. Si esta contaminación luminosa y este derroche energético ha motivado alguna queja de grupos ecologistas.

Y finalmente que pensaran los europeos del norte que viven en ciudades con un puntos de luz cada 50 o 100 metros de este derroche.

Bilatu