Los civiles no cuentan
Javier Orcajada del Castillo
2018/02/07

En este país hay dos grupos sociológicos: los civiles y los que no lo son. No son civiles los militares, los eclesiásticos, los profesores, los funcionarios, los que tienen un amigo importante en un banco para que le facilite un préstamo; el del amigo munipa, para que le quite las multas y le solucione los trámites burocráticos sin hacer cola. Los profesores de enseñanza que han ganado la oposición y tienen un puesto fijo, tres meses de vacaciones en verano, otras en navidad y semana santa; además utilizan un lenguaje profesoral que les permite mirar por encima del hombro cuando se dirigen a los civiles. Los eclesiásticos son los que por diversas razones han preferido el celibato a cambio de llenar su vocación y satisfacer su ego pontificando en sermones brillantes a la ya escasa feligresía de ancianos que se aburren en casa y ven el final cerca. Los demás son los civiles: los que pagan religiosamente sus impuestos porque no pueden evadirlos, para que los no civiles arriba detallados gocen de trato preferencial. Es la soldadesca rasa de civiles que no saben por qué, caen en el frente en caso de conflicto militar, mientras los jefes «estudian» la estrategia equivocada en los bunkers entre planos y whisky, jugando a la guerra con soldaditos no precisamente de plomo. Son los que no tienen quienes les quiten las multas; los que con sonrisa nerviosa esperan con miedo en las colas de los ferreos controles de carretera ante la mirada feroz del policía que les apuntan con su «tomavistas» civiles son los que votan a los partidos mayoritarios por tradición familiar o por el look de sus líderes, aunque se llamen Pedro, Susana, Mariano, Inés o Ximo, que ofrecen en sus programas electorales lo que quieran oír sus manipulados votantes, aunque sus líderes estén acusados de corruptos y otros pocos son ya ilustres huéspedes invitados con gastos pagados en cárceles regeneradoras. Son los que se quedan abandonados en las autopistas los fines de semana por la nieve estando anunciada borrasca. Aunque las autoridades de tráfico ignoren que en invierno suele nevar en zonas altas y que son los agentes los provocadores del colapso y el ministro culpe a los conductores. A la DGT se le ha ocurrido obligar a llevar un kit que solucionará los problemas más exotéricos, aunque para su manejo haya que pasar un examen. Pertenecen a este colectivo también los civiles que se atiborran de programas especiales de televisión seleccionados para reducir el coeficiente intelectual de los espectadores. Son los que odian a los catalanes porque se les ha ocurrido votar lo que quieren ser en el futuro. Son también civiles los que opinan que los vascos gozan del privilegio del Concierto Económico que les permite pagar impuestos más reducidos y gestionarlos por ellos mismos, lo que les permite disfrutar de un nivel de vida superior y que es financiado a costa de los demás patriotas. Equivalen a las dos Españas que proclamó Antonio Machado y lo denunció en forma literaria en su poema: "Españolito que vienes al mundo…".

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