Los derechos del militante
Los derechos humanos se están convirtiendo en una ideología de los poderes dominantes que solo reconocen como derechos los suyos propios y los del ser social en su limitada acepción de víctima sufriente. Pero el Hombre, aquel que podemos considerar en un sentido pleno integrante de la Humanidad, aquel que denominamos en propiedad militante, está expuesto sin duda al sufrimiento. Pero, a pesar de ello, se mantiene firme y entero.
El militante es ese ser humano que en circunstancias adversas, incluso terribles, soportando a veces presiones y castigos crueles, «inhumanos», decide resistir y ser fiel a una idea, un pensamiento, una causa, o todo aquello que ha orientado su vida en defensa de unos valores. El militante es aquel que tiene sus propios puntos de vista, su propia conciencia, su propia imagen y no se deja seducir, influir o intimidar por las ideas comunes circulantes que pululan a su alrededor y que continuamente le solicitan, incitan o fuerzan a que ceda o desista. El militante es aquel que no permite que se le humille o se aplasten con el recurso de la fuerza su dignidad y sus convicciones. El militante es aquel que no tolera que decidan por él ni por la coacción directa del «palo» ni por la persuasión dulce de la «zanahoria». Militante es aquel que nunca se considera «cansado», políticamente hablando, ni desmoralizado por lo que sucede a su alrededor, aquel que no sucumbe a la apatía, la desidia o la impotencia que el ambiente transmite.
El militante, el Hombre, es aquel que considera que lo verdaderos derechos humanos son los derechos a la igualdad, la justicia y la libertad. Derechos que no deben estar únicamente en las proclamas abstractas y sin compromiso, ni en las declaraciones rimbombantes de los políticos ni en las normas jurídicas, las constituciones o el «Derecho», sino en la situación concreta, en la realidad del actuar arriesgado, en su manifestación a partir de las luchas concretas.
La auténtica Humanidad, los verdaderos humanos, los que portan en sí el derecho de la Humanidad, son los que combaten fiel y permanentemente a favor de esos enunciados universales. Son aquellos que rechazan verse reducidos a la condición de víctimas de la economía, los poderes políticos o los sistemas dominantes. Ellos son los verdaderos sujetos militantes.
(En el vigésimo tercer aniversario de la muerte de Jon Erezuma y Joan Carles Monteagudo).