Makallu: egiazko euskalduna
Hacía mucho tiempo que no veía a mi buen amigo «Makallu» y hoy me lo he encontrado por casualidad. Me honro con su amistad. Como siempre el tema de conversación entre nosotros suele ser las diferentes visiones que ambos tenemos respecto a nuestras respectivas expectativas política sobre nuestra Aberria. Me preguntó con retranca si creía que algún día lograríamos ser una nación independiente. Mi opinión siempre ha sido que, sin ninguna duda, tarde o temprano lo seremos, que no podría ser otra manera. Ante su dudosa esperanza de que lo logremos le respondí que los signos de los tiempos así lo aseguraban, pues los pueblos democráticos y con conciencia de su propia identidad inexorablemente avanzamos, en cambio los estados que se han formado a partir de conquistas de naciones desgajadas por conquistas por diferentes imperios van hacia atrás como los cangrejos. Sólo habría que mirar a España, Francia, Inglaterra, la URSS o Yugoslavia. Makallu se sonrió irónico y me acusó de excesivamente optimista. Pero estamos en un mundo que avanza porque los pueblos y la actividad humana y mercantil se integran en colectivos cada mayores. Opina que no nos va mal en Euskal Herria, pues somos privilegiados en todos los sentidos.
El diálogo fue intenso pero, como siempre, cordial y una vez más quedamos para comer juntos, aunque seguramente quedará en una nueva esperanza, pues siempre que nos vemos nos comprometemos a ello para charlar con tiempo de todos estos temas que nos interesan. El, muy en serio me ha prometido que me llamará. A ver si es verdad. Porque su conversación siempre es apasionante, aunque nuestra amistad es de las que no es necesario refrescarla juntándonos. Es de las intemporales y no necesita regarse para que se mantenga viva. ¡Eutsi goiari, Makallu!