Pandemia: planificación sanitaria vs salud pública
Durante toda esta pandemia llevo diciendo que lo están enfocando de forma interesada como un problema de salud pública vs un problema de planificación sanitaria.
La razón de ello reside en que la solución al problema de salud pública se basa en que son los ciudadanos y ciudadanas los que tienen que resolverlo y, para ello, la administración nos impone una serie de medidas que atañen a la restricción de nuestros derechos y libertades, mientras que, si el enfoque es un problema de planificación sanitaria, es precisamente la administración quien tiene que solucionarlo mediante la disponibilidad de recursos humanos y materiales. En ambos casos todo ello se realiza con nuestros impuestos pero en el caso de la salud pública al basarse en medidas coercitivas el nivel impositivo, bien por sanción, bien por daño económico a determinados sectores productivos de la sociedad, supone que la capacidad impositiva en definita sea todavía mayor que la que ya se tiene.
En el caso de la planificación sanitaria la solución la tiene nuestra administración mediante la gestión de nuestros impuestos utilizándolos adecuadamente en dotar de los recursos humanos y materiales necesarios para afrontar la crisis sanitaria.
Es decir, con el enfoque de salud pública además de elevarnos el sistema impositivo, se nos impone una restricción de derechos y libertades, mientras que en el segundo, ese nivel impositivo sería menor si contabilizamos que mediante esa dotación de recursos humanos y materiales, en una cierta medida nos revierte a todos los ciudadanos.
Todo ello significa que la gestión tanto científico-técnica (PCR, asintomáticos, mascarillas, vacunas) como se ha podido ir viendo con los propios datos oficiales, como la político-administrativa (abandono atención primaria, falta de recursos humanos y materiales, nula gestión en residencias, abandono de enfermos de otras patologías) como se ha visto día a día por la gestión realizada, se pueden catalogar como un auténtico fracaso, por lo que, tendrá que llegar el momento para que la sociedad pida responsabilidades, tanto al gobierno como a los partidos de la oposición, por la nefasta gestión llevada a cabo durante toda la pandemia e igualmente a los profesionales sanitarios, no solo, por no haber levantado la voz frente a este despropósito sino también por haber sido una pieza esencial en el mismo.