Javier Orcajada del Castillo

Para ser ertzaina hay que estudiar

El Departamento de Psicología de Arkaute ha lanzado este slogan para movilizar a la ciudadanía:  la tropa no solo está dotada físicamente y maneja la porra con maestría. Quizá se trate de difundir que no solo se valora la fuerza bruta a la hora de seleccionarlos, sino que se les exige cierto nivel intelectual. Pero  medido, para que no provoquen más problemas de los que resuelven, con prudencia, pues una formación psicológica excesiva impediría contratar agentes dóciles y exigirían solucionar conflictos por la vía del diálogo y provoque objetores de conciencia que compartan criterios de la ciudadanía y acaben por aplicar principios éticos. 

El slogan es una anécdota, pero quizá  pretende ocultar una carencia intelectual, para evitar  ser asimilados con sus primos de la Guardia Civil. En un cómic periodístico aparecía la huelga de Astilleros de Cadiz, un paisano que se enfrenta a los trabajadores de la barricada,  gritando: «¡Que soy guardia civii!». Responde uno con la gracia andaluza: «¡Por no haber estudiado!». Es que el síndrome de orden público del sistema no tiene sentido por más que  cambien de nombre, pues además de un despilfarro, pues es una tropa solo con condiciones físicas, pero sin formación humanística, dóciles, que piensen poco y actúen sin temor a las consecuencias, por excesos, pues son obviados por mandos que urden imágenes de la plebe  agrediendo a la tropa asediada. 

El orden público de los militares es machista, nada que ver con la seguridad que es un bien superior. Es la paz y requiere psicólogos capaces de dialogar hasta la extenuación. Por eso hay que desterrar el orden público militar ciego y encomendarlo a mujeres, pues proyectan la  imagen contraria más elocuente.

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