Ainhoa Gorostiaga

Quién decidirá por mí

Formo parte de un grupo de familias que suman menos del 6% de las nuevas matriculaciones para el curso 23-24 en Euskadi. Nuestras hijas se han quedado sin la oportunidad de iniciar su vida escolar en los centros que han escogido sus familias porque el Gobierno Vasco ha bloqueado plazas vacías. En el mejor de los casos, acudirán a otros centros que no cumplían todas las ilusiones de sus familias por no ser su primera opción, en el peor se les ha asignado arbitrariamente un centro, incluso en contra de la opción de modelo lingüístico y en contra del modelo laico escogido en su hogar.

Con el fin de cumplir con sus objetivos numéricos, el departamento de educación del Gobierno Vasco ha llegado al límite infranqueable de sacar a bebés ya escolarizados del centro donde están adaptados e imponerles un centro religioso concertado. Estas medidas no hacen sino reflejar que no tienen un genuino interés por la infancia, sino por sus números. Nuestros hijos no son estadísticas, son los futuros ciudadanos que van a dar forma a esta sociedad. Solicitamos con urgencia una reunión con el señor Jokin Bildarratz consejero de Educación.

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