Retórica año 2050
Conocí la existencia de la escritora Ana Iris, por medio de la entrevista en el diario GARA, que realizó al músico Toni Mejías. La anorexia, tuve la oportunidad de poder realizar algún tipo de trabajo sobre la misma. Haciendo un resumen de titular, se podría decir, que la anorexia, bulimia, y cualquier tipo de dependencia, es fruto del continuum, que nuestra civilización destila por todos los poros. Hay un porcentaje de la población, que se lo toma en serio, y lo lleva hasta el fin. Es el espejo real, del medio social en el que vivimos. El discurso que realizó la escritora, pensando de aquí treinta años vista, respecto a la demografía, organizado por el Gobierno, se puede destacar, que la generación joven de los años ochenta, del siglo pasado, fueron en su mayoría unos auténticos crédulos, sin el menor atisbo para cuestionar nada, se lo tragaron todo, y el resultado es la generación de los treinta, actuales. Que esta mujer, hable de progreso, en el momento en el que se vive, es francamente insólito. ¿Pero todavía hay gente que cree en el progreso? El vector que defiende es: consumir más. Su discurso lleno de tópicos tronados, que para pensar en el futuro, es tétrico. Thomson, escribió: el deseo de volver hacia atrás. Pero de la forma como lo describió, demuestra la falta de ideas para el día siguiente. La conciencia histórica, es un modo de conocimiento en sí, por esto hay que ir con mucho cuidado para no quedar en el ridículo progresista, rural, que hace ya unas cuantas décadas, no existe la diferencia entre urbano y rural. Habló de la soberanía perdida, y se quedó tan tranquila. ¿Cuándo los humanos han tenido soberanía en este Estado, espantoso que mantenemos? ¿Qué podemos decidir? Ni el cambio de horario. Ni una palabra de lo que es fundamental. La política es cosa de todos, no de la aristocracia de los partidos, pagados por las élites económicas, con sus voceros de los medios de comunicación. No me extraña que tenga adeptos por todo el espectro político, ya que todo él, no sirve para nada. Esta generación, lo único que le interesa: vivir en su propio nicho, consumir, y el resto que se zurzan.