Se mueren de ganas de meter la mano en las pensiones: el miedo y la política
En Argentina ya lo han hecho.
El miedo: anuncian que se acaba la «hucha», y nos venden la idea de que no se van a poder pagar las pensiones, cuando ambas cosas no tienen ninguna relación.
La «hucha» está invertida en Deuda Pública del Estado, y cuando falta dinero para las pagas extraordinarias se paga con deuda del Estado. Todo se saca del mismo colchón. Además, la deuda es uno de los factores contemplados en la fórmula para revalorizar las pensiones y cuando se estableció ya había deuda: a más deuda menos revalorización; ahora está en 17.000 millones. Es una de las causas por la que perdemos poder adquisitivo y al Gobierno no le importa que haya deuda. Ya ha habido ofertas de los sindicatos para solucionarlo.
La política: Según el último «sociómetro» conocido al 67% de los vascos no les interesa nada la política, quizás crean que sus pensiones se deciden en otro planeta.
La relación con la política es clara: nunca los ricos se han sentido tan fuertes. El Estado apoya leyes políticas para beneficiarles, entre ellas, la ley de la Reforma laboral, fundamental para entender el asunto de las pensiones: contratos temporales, aplicar en Euskadi los convenios nacionales con peores condiciones que los de aquí, rebajas en las cotizaciones de las empresas, etc. Ahora le toca a las pensiones.
Todo empezó en 2013, cuando se sustituyó por orden de Bruselas, el IPC como índice de revalorización, por una extraña fórmula: factor de revalorización anual (FRA). Esto permitió de hecho, congelar las pensiones y endurecer las condiciones para optar a una pensión. Desde entonces las pensiones han perdido: un 3,5% de poder de compra.
Si nos fijamos en quiénes proponen recortes, siempre son los mismos: La OCDE, los bancos, la patronal y por supuesto los medios de comunicación afines que hacen de voceros de estos entes.
La OCDE defiende recortarlas; menos dinero a las pensiones más para la devolución de la deuda pública a los bancos europeos. Y España debe 750 mil millones de euros.
Los bancos, además de cobrar dicha deuda, quieren parte del pastel: los fondos de pensiones privados, que complementarían las bajadas en las pensiones anunciadas.
Y en esto encaja la última propuesta del Gobierno Vasco. Solicitar la gestión al Gobierno español de una parte de la recaudación, para que Kutxabank, su gran aliado, acceda a una parte de las pensiones y crear un fondo, es decir mejorar sus beneficios, no los de los pensionistas, pero esto merecería otra carta.
Debemos defender nuestros intereses y esto pasa por la información, que quita el miedo y por la política; y ahí, sí que podemos ser fuertes, aunque solo sea por el número de votos que representamos.
Y, pensad, todos seremos pensionistas.