JAVIER ORCAJADA DEL CASTILLO

SOBRE LA ABSTENCION EN LAS EUROPEAS

Existe un Comando Virtual Exterminador que manda al Averno a los que optan por la abstención, acusándoles de desentenderse de la cosa pública, pues -afirman- fomentan soluciones antidemocráticas y extremistas.

Los abstencionistas, sin embargo, consideran que su opción es la que puede movilizar a los políticos que se limitan a pedir el voto, redactar unos programas de gobierno «angelicales y buenistas», aunque saben que es pura retórica porque «los programas electorales están para incumplirlos», según afirma el cínico. Salvo la abstención técnica que es el eufemismo con el que denominan los expertos que manipulan el voto con las encuestas y que son las que dan como ganadores a quien las encargan y pagan, la opción abstencionista es consecuencia de una profunda reflexión que expresa el rechazo a una forma de legitimarse que consiste en mendigar cada cuatro años el voto con promesas y mentiras incumplibles.

Piensan estos críticos que el acto de emitir el voto legítima al Sistema que ha generado unos políticos profesionales que viven del cuento, creando la corrupción como algo natural y que se fundamentan en suponer que se les olvidarán sus fechorías a los electores considerándoles necios. Que teniendo una buena presencia y talante demagógico van a lograr un puesto de trabajo bien remunerado para los próximos cuatro años.

Los abstencionistas se ven obligados a ejercer su derecho a no votar a pesar de la presión de los medios de propaganda oficiales, pues el voto, sea el que sea, sirve para legitimar el Sistema que llaman democrático y así perpetuar una casta ambiciosa y egoísta que ha hecho de la mentira una profesión.

En cambio, los que ejercen su derecho al voto reflexivamente y con responsabilidad, al realizar el acto de votar críticamente, al evitar ser influenciados por los poderosos medios a disposición de los grandes partidos y potenciando las formaciones minoritarias, su opción como ciudadanos resulta tan legítima como la de los abstencionistas que piensan que votar pervierte el Sistema democrático. Aunque deban soportar que se les equipare a los desinteresados en los asuntos colectivos y se alimentan viendo por la tele ‘El tomate’, a Betheleen Stewan, el fútbol como razón de vida o las noticias que relatan las «hazañas» del «machote» que asesina a su mujer aduciendo que «era mía». Una manera legítima de ejercer la democracia con reflexión puede ser perfectamente la abstención para evitar dar cobertura a políticos indignos. Ya nos lo recordaba E. Kissinger: «En política es mejor prometer que dar».

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