Testimonio de un refugiado kurdo
Hoshang Samad Rahman
2020/07/21

Soy Hoshang Samad Rahman de 34 años, nacido el 21 de marzo de 1986 y originario del Kurdistán iraquí concretamente de la ciudad de Erbil. Con profesión de bibliotecario.

La ciudad de Erbil tras la caída de Sadam Husein soñaba con un futuro mejor; pero la amenaza del grupo Estado Islámico la mantiene en una situación de guerra permanente con miles de refugiados, desempleo y las arcas del Estado casi vacías. El Kurdistán iraquí se ha desangrado para enfrentar al Estado Islámico que desde 2014 amenaza sus fronteras. La economía del país se derrumbó junto con la caída del precio del barril de petróleo. En agosto de 2014, los bombardeos de Estados Unidos, acompañados por los peshmergas (combatientes kurdos, «los que enfrentan la muerte») lograron salvar in extremis la capital. Antes de batirse en retirada, los yihadistas habían logrado alcanzar una localidad a sólo 15 minutos de la capital. La vida es de permanente zozobra.

Mi salida de Iraq se debió al sentir amenazada mi vida con la muerte en circunstancias aún no esclarecidas de mi amigo Sardasht Osman, en mayo de 2010, quien fue secuestrado frente al edificio de la facultad de Artes de la universidad de Erbil. Era un excelente estudiante de periodismo quien denunció la corrupción del gobierno del presidente Barzani. Jamás apareció su cuerpo. Como compartía con él las mismas ideas me sentí amenazado, perseguido y vigilado. Y desde luego otra amenaza histórica en nuestro pueblo es la de los países vecinos, como nos someten y reprimen por la obtención de los recursos naturales de nuestra tierra, pues es una de las mayores reservas de petróleo de Oriente Medio. Haciendo un repaso de la situación del pueblo Kurdo, deciros que somos unos 45 millones de personas en el pueblo sin estado más grande del mundo. Estamos repartidos sobre todo en los territorios de Turquía, Irán, Irak y Siria. La eterna aspiración por unificarnos y vivir en soberanía plena y en el ejercicio de todos nuestros derechos y usufructo de nuestros recursos naturales, nos mantiene en guerra permanente con estos países, además de con el estado islámico.

Por todo esto y buscando un mejor futuro decidí salir de Erbil en 2016. Primero me trasladé a Turquía, donde llegué el 15 mayo, en cinco días pude gestionar una patera rumbo a Grecia, llegando a Alejandrópolis. Luego a Macedonia por la vía de Salónica con rumbo a Serbia, llegando a Belgrado. Seguido, ese mismo día arribe a Zagreb, en Croacia. Pase por Eslovenia, Austria, Alemania, Holanda, Bélgica, Francia, España y finalmente Cataluña, arribando a Barcelona el 11 de junio de 2016. La pérdida del pasaporte sucedió al cruzar de Turquía a Grecia, me ha tocado tirar mi maleta al mar cuando iba en la patera para alivianar el peso por orden del tipo encargado del viaje.

Mi destino final era Bilbao en Euskal Herria, a donde llegué el 12 de junio de 2016 y donde procedí a solicitar asilo. La comisión de ayuda a las personas refugiadas en Euskadi (CEAR) atendió mi caso. Fui bien atendido por esta institución, asignándome de forma inmediata un techo donde vivir, comida y un estipendio económico. Me asignaron «tarjeta roja» en agosto de 2016 como solicitante de asilo. Me dieron cuatro asignaciones de tarjeta roja (dos años) hasta agosto de 2018. Luego de ser denegado el asilo sometí a apelación mi caso el 7 de septiembre de 2018 y estoy esperando respuesta hasta la fecha de hoy, 19 de julio de 2020. Es decir, quede en completo estado de vulnerabilidad social, y me ha tocado recurrir a la ayuda caritativa de albergues municipales y la hermandad de El Refugio en Zaragoza donde llegue el 18 de febrero de 2020. Aquí he pernoctado la cuarentena derivada de la pandemia por el covid-19. He colaborado como voluntario camarero en el comedor de la institución durante tres meses.

Tengo certificado de pérdida de mi pasaporte emitido por la policía municipal de Bilbao con fecha del 23 de mayo de 2019. Pero al tramitar de nuevo mi pasaporte la embajada de Irak en Holanda me pide una denuncia a través de un periódico español de la pérdida del mismo. Al consultar en el diario El Heraldo de Zaragoza me han dicho que el costo es de 97 euros. En este momento no cuento con este dinero para realizar dicha gestión.
 
Los costos adicionales para el trámite de dicho pasaporte son: tasa por pérdida de 250 euros, en pasajes más hospedaje son 400 euros. Dando un total de 747 euros.

Someto mi testimonio a consideración de cualquier entidad interesada en ayudarme.

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