Txema Landa Aizkorbe

Una consecuencia de la que nadie quiere hablar, por lo visto

Una de las consecuencias, será, que si María Chivite no se sienta a hablar para decir claramente qué quiere de EH Bildu y para qué, EH Bildu pueda votar no a su investidura.

Me da la impresión que Chivite espera que el «trabajo sucio» se lo hagan Geroa Bai y Contigo Zurekin, pero no sé yo si eso es suficiente.

En cualquier caso, si siguen empeñadas en no sentarse a hablar, pasados los tres meses que marca la ley, el 28 de agosto, se disolverá el Parlamento y se convocarán nuevas elecciones, como ya avisó de manera muy prepotente hace unos días Ramón Alzórriz.

Algunos politólogos de cabecera y algunos analistas de prensa afines, dicen que la convocatoria de nuevas elecciones no beneficia a nadie, yo, por el contrario, creo que a quienes han superado las Forales y Municipales con buena nota, si en las Estatales siguen con buena nota, en unas nuevas elecciones al Parlamento de la Comunidad Foral de Navarra sacarán una excelente nota. Otra cosa es que nota saquen quienes han suspendido en Municipales y Forales que a esas si que no les beneficia una repetición electoral.

Ante la investidura, se ha de tener en cuenta las muchas sombras y algunas luces del Gobierno Tripartito y no olvidar el continuado acoso al desarrollo en libertad en relación al euskara, por poner solo uno de los aspectos, casos como el de Mañeru o la última bravuconada de Carlos Gimeno retirando la iniciativa Euskal musikariak Nafarroako ikastetxeetara con el único fin de no permitir que alumnas y alumnos vean su lengua, el euskara, como algo capaz de generar emociones, comunicación y cultura. Aprobando, por último, la norma relativa a la lengua de más del 25% de navarras y navarros hablantes del euskara; saliéndose del Tripartito y refugiándose en Navarra Suma (UPN+PP+Cs+Vox) para sacarla adelante.

Que más desplantes necesitamos para dar un escarmiento a esta gente, si no entran en razón repetición de elecciones... y que cada palo aguante su vela.

Bilatu