Urkullu abraza España
Es dificil mantener la contención ante el esperpéntico espectáculo del akelarre provincialista protagonizado por el lehendakari del País Vasco o Euskadi, en realidad presidente de las provincias vascongadas con capital Bilbao, en su majestuoso espectáculo del peregrinaje a la frontera con España.
Ha culminado con este acto de glorificación hispana el fin de un ciclo de limitaciones de movilidad territorial por el coronavirus 19, de invierno-primavera, que podría tener su prórroga en otoño invierno, y que venía acompañado de una sutil epidemia de españolismo: militarización, súplicas y sumisión al Gobierno español, concesiones a empresarios y vergonzosa claudicación ante el cartel de la hosteleria y el dichoso turismo.
Euskadi, estrictamente en sentido administrativo, limita con Nafarroa e Ipar Euskal Herria con numerosos puntos de tránsito desde Araba y Gipuzkoa. Si quería dar una imagen, preelectoral, de gestión y libre tránsito podía elegir diversos y simbólicos hitos de estas delimitaciones dentro de nuestra nación tan continuamente devaluada por su propio partido.
Este gesto populista, incluso chabacano, del saludo pekinés con el mandatario vecino está destinado a simpatizar ante las proximas elecciones con la numerosa colonia española residente en nuestro país cuyo sintomático prototipo, incluso elegido en cualquier programa de la ETBost, es el vascongado con la camiseta del Athletic, el club de los millonarios prematuros, una prenda polifuncional sirve para colgarla de la ventana, ir de vacaciones, a misa o para folgar. Un programa fascinante a considerar dentro de la decadente linea identitaria de esta costosa televisión, Vascos en España.
Habiendo estado ya en la frontera podría haber aprovechado el desplazamiento hasta el Centro Penitenciario El Dueso para interesarse por las condiciones de los internados políticos vascos. Una vez salido a la carretera hay tambien un destino mucho más serio, no solo preocupante, sino incluso acusatorio: Zaldibar. Se hizo tiempo atras una fría visita protocolaria para cumplir y nada más. Pero continúan en funciones como si nada hubiese ocurrido dos políticos cuya imagen es una insoportable provocación social por su inoperancia, sino prevaricación: el consejero de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda del Gobierno Vasco Ignacio María Arriola y presidente del PSoE. y la viceconsejera Elena Moreno, que permanecen ocupando, en sentido literal, en su cargo, es decir cobrando; ni han dimitido por elemental decencia y dignidad humana ni tampoco cesados. Pero lo inadmisible es que estén evadiendo su responsabilidad en algo gravísimo la muerte, no fortuita, provocada en el trabajo de dos seres humanos, Joaquin Beltrán y Alberto Sololuze, cualificados trabajadores de la empresa.
El PNV más corrupto, español de la historia y autodestructor de la identidad y la cultura vasca, Gure estiloa montañes, está ansioso esperando la visita, ya se ha anunciado, del formateado monarca español para arrodillarse una vez más.