Aprendizaje colectivo, concienciación urgente

No hace falta mirar al termómetro para saber que el calor de estos días en amplias zonas de Euskal Herria escapa a todo aquello que se tenía por normal en junio. Más allá de los picos, es la duración de la ola de calor, junto a las noches tropicales –mínimas superiores a los 20 °C–, la que caracteriza un fenómeno que tiene en vilo a buena parte del país.

Como casi toda situación de excepción, esta ola impacta en mayor medida contra colectivos vulnerables y trabajadoras precarias. Proteger a unos y otras debe ser el objetivo de las instituciones en un ámbito en el que la prevención lo es todo. Los centros educativos –las escuelas infantiles todavía están abiertas–, los distintos tipos de residencias para mayores, y todo trabajo que se desarrolle al aire libre o en estancias no climatizadas deben parar o adaptar su actividad para prevenir males mayores, igual que las actividades con alto riesgo de provocar incendios, por ejemplo en la agricultura, deben ajustar su actividad. Existe consenso y una práctica incipiente en estas direcciones, pero todavía falta camino por recorrer en el ámbito de las alternativas. Hay que cerrar escuelas cuando las aulas estén a 30 grados, pero también hay que habilitar refugios climáticos alternativos. Los horarios de verano en numerosas dependencias públicas, por ejemplo, podrían ser revisadas. El aprendizaje debe ser colectivo y rápido, porque estos fenómenos cada vez serán más comunes.

En este sentido, toca recordar la frase del divulgador Fernando Valladares cuando, en plena ola de calor en julio de 2022, aseguró que aquel verano era, probablemente, «el más fresco de lo que nos queda de vida». Las consecuencias a largo plazo de la crisis climática presentan dos retos para la concienciación. Cuando no había consecuencias, era difícil creer que estas fueran realmente a llegar. Cuando han llegado, la tentación de pensar que esto es todo es grande. Pero no es así, cada décima de calentamiento de más implica consecuencias exponenciales sobre las condiciones que sustentan la vida en el planeta. Puede que ya sea tarde para algunas cosas, pero nunca lo va a ser para evitar las peores consecuencias.

Bilatu